Existen historias que son grandes, que van más allá de un par de escritos o, en este caso, cartas, así que
El chico de la chamarra negra dejó este hogar, el 8-C, para irse a su propia casa, lejos del blogger, pero cerca de la chica de los converse, siempre aquí, en la vida virtual, en las historias que Extranjera siempre tiene para contar, para escribir.
Les dejo el link en esta entrada, porque la chica de los converse siempre será Extranjera. El chico de la chamarra negra
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sábado, 26 de abril de 2014
miércoles, 24 de octubre de 2012
Carta al chico de la chamarra negra.
Querido chico de la chamarra negra, aún diré, amado:
Tengo tiempo sin saber de ti, sin saber si aún luces con el mismo destello que cuando te vi la última vez, seguro creció esa luz que desprendes con tu mirar.
Tengo tanto que contarte, quiero sacar tantos días guardados y compartirtelos a ti, sólo a ti, como cuando eramos sólo tu y yo, como cuando el mundo no existía, como cuando los besos eran nuestro único alimento.
Tengo tiempo sin saber de ti, sin saber si aún luces con el mismo destello que cuando te vi la última vez, seguro creció esa luz que desprendes con tu mirar.
Tengo tanto que contarte, quiero sacar tantos días guardados y compartirtelos a ti, sólo a ti, como cuando eramos sólo tu y yo, como cuando el mundo no existía, como cuando los besos eran nuestro único alimento.
A veces me imagino que las cosas hubieran sido muy distintas si no hubiéramos crecido, si no hubiera pasado nada, si tal vez, sólo tal vez, nada hubiera cambiado aquel Abril...( ¿lo recuerdas? )
Pero es que no se puede hablar de los hubiera, y mucho menos de no crecer, no podemos luchar contrarreloj, no de esa forma, no de experiencias, no de ideas, sueños o ideales, no de tú, no de yo, de nosotros.
Pero es que no se puede hablar de los hubiera, y mucho menos de no crecer, no podemos luchar contrarreloj, no de esa forma, no de experiencias, no de ideas, sueños o ideales, no de tú, no de yo, de nosotros.
Recordé que las historias también se recuerdan con melancolía, con deseo, con cariño.
Te tengo una pregunta, cuando llegaste nuevamente, ¿que fue eso que te hizo correr a los brazos de la inseguridad? Dime, no calles, sé honesto, muero por saber la respuesta, sé que la tienes.
No quiero que te culpes ni que me culpes por ello, porqué sabes, aunque, y es seguro, no hubieras llegado así todo lo que ha pasado seguiría siendo igual, tú allá, yo aquí, historia.
Muere de risa, hace unas semanas encontré la carta que aseguré te hice llegar a tus manos y que tú en realidad no la recibiste, que nos hizo enojarnos como una semana, culpa a Tom Robbins y su "Naturaleza muerta con pájaro carpintero", estaba allí, escondidita en aquel libro que nos hizo reír y llorar tanto.
Hablando de escritores, el Sábado pasado lloré como hace mucho no lo hacía con una historia, leía nuevamente "Todos los fuegos el fuego." de Cortázar, llegue al cuento " La señorita Cora." y no paré de llorar, los protagonistas me hicieron sentirme así, como cuando nos despedimos la primera vez, como cuando nos despedimos esta última vez...fue la culpa del beso de la señorita Cora.
Hablando de escritores, el Sábado pasado lloré como hace mucho no lo hacía con una historia, leía nuevamente "Todos los fuegos el fuego." de Cortázar, llegue al cuento " La señorita Cora." y no paré de llorar, los protagonistas me hicieron sentirme así, como cuando nos despedimos la primera vez, como cuando nos despedimos esta última vez...fue la culpa del beso de la señorita Cora.
Te detesto tanto, porque en el fondo aún te amo tanto, y no logro explicar porqué, si ya ha pasado tanto tiempo, no sé si culpar a tu constante recuerdo o tus inesperadas llamadas...a mi tonto sentimiento.
Este día sólo sé que al final la vida es real, y por eso podemos seguir adelante, darnos una mano, apoyarnos, charlar, gozar de la vida, porqué historias como la nuestra no tienen fin, sólo tienen metamorfosis, ciclos, y sé que podremos disfrutar de esta nueva etapa. De esto que nos toca vivir, amigo mío.
Con amor, la chica de los converse.
Ana Karen Carrillo.
Este día sólo sé que al final la vida es real, y por eso podemos seguir adelante, darnos una mano, apoyarnos, charlar, gozar de la vida, porqué historias como la nuestra no tienen fin, sólo tienen metamorfosis, ciclos, y sé que podremos disfrutar de esta nueva etapa. De esto que nos toca vivir, amigo mío.
Con amor, la chica de los converse.
Ana Karen Carrillo.
viernes, 17 de junio de 2011
¿Y los converse?
Las gruesas gotas de agua caen sobre mi cuerpo, a lo lejos solo distingo el sonido del agua cayendo por el drenaje, mis oídos están tranquilos, hace tiempo que no se sentían tan en paz, tan agudos pero a la vez tan fugitivos del escenario, están inertes en su propio mundo. Mi mente sigue en blanco, o es eso lo que yo quiero creer, dejar de pensar y solo actuar, dejar de lado pasiones, sentimientos e ideas y solo actuar por el mero instinto de supervivencia. Salgo de la regadera y seco mi cuerpo con una toalla color verde olivo, la extiendo sobre mis brazos y una sonrisa fugitiva se logra marcar sobre mi rostro, recuerdo Tapalpa... (¿y tu?)
Me tiro sobre la cama, me quedo sin prenda alguna, el frescor de mi habitación reina en aquel momento y no quiero romper la delicada sensación de alivio en mi cuerpo, siento como los músculos se aflojan, siento como la humedad de mi cuerpo comienza a desvanecerse y con ella pequeños fantasmas que me han sigo a lo largo de mi vida. Decido por fin vestirme, tomo lo primero que veo en el armario sin importar el color o la textura de las prendas. Camino hacia el librero y reconozco el color azul de una libreta un poco olvidada, una libreta que representa una parte importante de mi vida, es algo parecido a un diario, pero es algo más significativo, en esa libreta se encuentra mi historia de vida…son todos los textos que he escrito, todos y cada uno de ellos, sin excepción. Me recuesto en el suelo tibio por este calor y hojeo aquel cuaderno entintado con historias; llego por fin a la que buscaba, fechada en un 3 de Enero de 2010 la historia comienza con el título “La chica de los converse”…sonrío, es una historia ya conocida por muchos, leída en mi blog y en la revista “los nadie”, y me da risa el hecho de que pocos sepan que soy yo. La chica de los converse, esa niña que paseaba por las calles céntricas del D.F., el chavo de la chamarra marco 4 años y medio de mi vida son reales. Dejo caer la libreta al suelo y suspiro, ¿Quién conoce nuestra historia? me interrogo, “las calles del D.F., los parques de Guadalajara, Tapalpa y la Selva Chiapaneca, tu casa y la central de autobuses… tu y yo”
Me pongo a pensar si la pregunta es correcta, si es correcto hablar de “historia” y llego a la conclusión de que lo es, ¿sabes por qué?, porque eso somos, una historia, una gran historia, porque hay historias de vida que llegan a su fin, que son mejor frenarlas antes de que comiencen a herir, antes de que lo bello se torne cruel y terrible, antes de que te hagan llorar nuevamente.
Recuerdo la plática que tuvimos el día que viajaste a Chiapas, y aún puedo citar nuestras palabras…-Las segundas partes no son buenas, a menos de que sean de una obra teatral-, -o la segunda parte de un libro.- Ahora no se si sea cierto lo que dijimos, honestamente no sé si las segundas partes en verdad existan. Me pongo a pensar que desde tu regreso me he dado cuenta de que las cosas deben frenar, porque a pesar de que fuimos importantes el uno para el otro ya no somos los mismo, ya no podemos seguir aferrados a las “historias”; -vos puedes contar conmigo y yo con vos- tus palabras de hace unos meses, y ahora yo te digo lo mismo, puedes contar conmigo, sin importar las cosas y las circunstancias sabes que puedes contar conmigo… pero siendo compañeros de vida. No sé si te quedes en Guadalajara muchos años o regreses nuevamente a buscar la libertad, pero si sé que la chica de los converse y el chavo de la chamarra han firmado el FIN de esta historia…lo siento, pero es lo mejor, y lo sabes.
En el suelo de mi habitación yacen la libreta azul y una pluma de tinta negra, ahora leo nuevamente a la chica de los converse, pero esta vez fechado un 17 de junio de 2011 intitulada “¿y los converse?”, y esta vez ella ya no llora ni espera la promesa, ella sonríe en paz, tranquila y feliz…esta vez ella ah dejado un fantasma atrás. Una historia por fin culminada.
Me tiro sobre la cama, me quedo sin prenda alguna, el frescor de mi habitación reina en aquel momento y no quiero romper la delicada sensación de alivio en mi cuerpo, siento como los músculos se aflojan, siento como la humedad de mi cuerpo comienza a desvanecerse y con ella pequeños fantasmas que me han sigo a lo largo de mi vida. Decido por fin vestirme, tomo lo primero que veo en el armario sin importar el color o la textura de las prendas. Camino hacia el librero y reconozco el color azul de una libreta un poco olvidada, una libreta que representa una parte importante de mi vida, es algo parecido a un diario, pero es algo más significativo, en esa libreta se encuentra mi historia de vida…son todos los textos que he escrito, todos y cada uno de ellos, sin excepción. Me recuesto en el suelo tibio por este calor y hojeo aquel cuaderno entintado con historias; llego por fin a la que buscaba, fechada en un 3 de Enero de 2010 la historia comienza con el título “La chica de los converse”…sonrío, es una historia ya conocida por muchos, leída en mi blog y en la revista “los nadie”, y me da risa el hecho de que pocos sepan que soy yo. La chica de los converse, esa niña que paseaba por las calles céntricas del D.F., el chavo de la chamarra marco 4 años y medio de mi vida son reales. Dejo caer la libreta al suelo y suspiro, ¿Quién conoce nuestra historia? me interrogo, “las calles del D.F., los parques de Guadalajara, Tapalpa y la Selva Chiapaneca, tu casa y la central de autobuses… tu y yo”
Me pongo a pensar si la pregunta es correcta, si es correcto hablar de “historia” y llego a la conclusión de que lo es, ¿sabes por qué?, porque eso somos, una historia, una gran historia, porque hay historias de vida que llegan a su fin, que son mejor frenarlas antes de que comiencen a herir, antes de que lo bello se torne cruel y terrible, antes de que te hagan llorar nuevamente.
Recuerdo la plática que tuvimos el día que viajaste a Chiapas, y aún puedo citar nuestras palabras…-Las segundas partes no son buenas, a menos de que sean de una obra teatral-, -o la segunda parte de un libro.- Ahora no se si sea cierto lo que dijimos, honestamente no sé si las segundas partes en verdad existan. Me pongo a pensar que desde tu regreso me he dado cuenta de que las cosas deben frenar, porque a pesar de que fuimos importantes el uno para el otro ya no somos los mismo, ya no podemos seguir aferrados a las “historias”; -vos puedes contar conmigo y yo con vos- tus palabras de hace unos meses, y ahora yo te digo lo mismo, puedes contar conmigo, sin importar las cosas y las circunstancias sabes que puedes contar conmigo… pero siendo compañeros de vida. No sé si te quedes en Guadalajara muchos años o regreses nuevamente a buscar la libertad, pero si sé que la chica de los converse y el chavo de la chamarra han firmado el FIN de esta historia…lo siento, pero es lo mejor, y lo sabes.
En el suelo de mi habitación yacen la libreta azul y una pluma de tinta negra, ahora leo nuevamente a la chica de los converse, pero esta vez fechado un 17 de junio de 2011 intitulada “¿y los converse?”, y esta vez ella ya no llora ni espera la promesa, ella sonríe en paz, tranquila y feliz…esta vez ella ah dejado un fantasma atrás. Una historia por fin culminada.
domingo, 3 de enero de 2010
La chica de los converse.

Estoy en la penumbra de mi habitación tratando de contestar vanamente preguntas que me hieren, no entiendo por que hoy justamente hoy viene a atormentarme esta lluvia de porqués, y es que hacia ya varios meses había entendido perfectamente la toma de tu decisión, y me atemoriza la idea de ser egoísta con esta idea, con este deseo de tenerte aquí solo para mi, y viene a mi mente ese 3 de enero de 2007, enfoco mis ojos y veo…una chica de jeans , chamarra morada, unos converse negros y un poco desgreñada por el aire, camina en medio del D.F. va tan sumergida en sus ideas en sus deseos y pensamientos que no se da cuenta de que el reloj aún lleva la cuenta, decide sentarse para tomar un respiro encuentra un espacio frente a bellas artes y solo se sienta sin ver quien e esta sentado justo del costado derecho, deja caer sobre sus piernas el libro en curso y tras una pausa se escucha una voz diciendo –Es un buen libro- La chica se desconcierta puesto que va sola, gira su mirada y a su derecha ve a un par de jóvenes, uno parece ser más grande que el otro, lleva puesto un gorro negro dejando ver descubierta su frente y el otro más pequeño lleva una chamarra negra, ambos leen el titulo del libro y la chica responde sosamente -¿Qué?- El joven más chico le sonríe y le dice –Que es un buen libro, yo lo leí hace tres años y aún lo recuerdo muy bien- La chica de los converse sonríe, no sabe por que pero se siente intimidada, no encuentra palabras para decir, es algo raro e inusual, su timidez la hace sentirse inhibida, el joven que esta a un lado lo nota y le dice-No te comeremos, solo comentamos a Sade, es algo raro sabes que vayas en pleno D.F y te encuentres a una niña leyendo Filosofía de tocador- El aire se vuelve más tupido y siente como toca su piel y eso la hace sentir segura y responde –Pues entonces debo considerarme una niña rara, ¿no es así?- y sonríe vivazmente con la inocencia de una niña pero la intención de una mujer. Los tres se presentan, y continúan platicando acerca de Sade, surge una plática acerca de la libertada, la revolución y una más de cuales eran sus filosofías de vida.
La luz de la luna los acarici
a, sin darse cuenta tres horas se les han escapado como agua en las manos, al parecer ella se sorprende de la hora, las 8:30. –Creo que te hemos hecho demorar- le dicen, y la chava de los converse les responde- No, es sólo que es un poco tarde y como no soy de aquí hay gente que se preocupa por mi- El chico de la chamarra le cuestiona -¿entonces de donde eres?- Ella toma su libro y se para, le responde -Jalisco- El joven se levanta y entusiasmado dice-Mentira, increíble, nosotros también somos de allá- él sonríe como si fuese un niño al cual le acaban de entregar una estrella dorada en el kínder- eso quiere decir que algún día nos volveremos a ver, ¿no es así?- en su pregunta denota cierto tono de esperanza, se escucha un –Probablemente- -Bueno seria más fácil si me dieras tu número y yo te marcara, ¿no crees?- Ambos sonríen tímidamente y ella le da su numero de teléfono, la chica de los converse camina hacia el metro, vuelve la vista y ve a al chico de la chamarra, parado siguiéndola con la mirada, ella baja aquel túnel y pierdo la imagen, la oscuridad de mi habitación regresa a mi, unas lágrimas pérfidas me brotan y me doy cuenta de que éramos los dos, aquel día en donde te conocí, en donde me viste por primera vez. Miro el reloj y ya son las 2 de la mañana del 3 de enero de 2010, hoy hace tres años te conocí y quizás por eso te recuerdo con tanta melancolía, quizás por eso no encuentro respuestas a estas estólidas preguntas.
Tantas cosas pasan desde ese día en que decidiste irte a la sierra, muchas personas se alejaron, otras nuevas aparecieron, unas nuevas que honestamente me hacen dudar en esperar tu regreso, pero aún sigo firme en esta decisión.
Recuerdo que hace tiempo, quería decirte que me gustaría conocieras a alguien, es una pequeña de 4 años que ríe y me recuerda a ti, es una niña muy bella e inteligente, lleva una luz en sus ojos que ha
ce mucho no veía, una luz muy parecida a la tuya, tienes que conocerla, lo se, se que lo aras, quizás nunca te alejes de ella.
Vuelvo a recostarme en la cama y creo que el sueño comienza a reinarme, pero una nueva pregunta llega a mi mente, ¿Es verdad lo que dijiste ayer? Ahora entiendo que no fue el día, si no tu llamada; la melancolía, el deseo de que estés aquí es solo por tu promesa, cierro los ojos y aun te veo, tengo tan presente tu voz, tu voz cansada, tu voz que me confirma que aún sigues vivo, que aún me quieres.
La luz de la luna los acarici
Tantas cosas pasan desde ese día en que decidiste irte a la sierra, muchas personas se alejaron, otras nuevas aparecieron, unas nuevas que honestamente me hacen dudar en esperar tu regreso, pero aún sigo firme en esta decisión.
Recuerdo que hace tiempo, quería decirte que me gustaría conocieras a alguien, es una pequeña de 4 años que ríe y me recuerda a ti, es una niña muy bella e inteligente, lleva una luz en sus ojos que ha
Vuelvo a recostarme en la cama y creo que el sueño comienza a reinarme, pero una nueva pregunta llega a mi mente, ¿Es verdad lo que dijiste ayer? Ahora entiendo que no fue el día, si no tu llamada; la melancolía, el deseo de que estés aquí es solo por tu promesa, cierro los ojos y aun te veo, tengo tan presente tu voz, tu voz cansada, tu voz que me confirma que aún sigues vivo, que aún me quieres.
-Ana Karen Carrillo.
Quiero dar gracias a http://dididibujos.blogspot.com/ por haberme permitido utilizar sus dibujos, unas maravillas que ilustran estás tristes y verdaderas palabras.
¡Gracias! Juanlu
Salut y Anarquia!
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El grafógrafo [Salvador Elizondo]
"Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo."
El grafógrafo.
Salvador Elizondo.
El grafógrafo.
Salvador Elizondo.
