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viernes, 14 de julio de 2023

Variación en mis neurotrasmisores.

Estoy asustada...el terror nace nuevamente desde las entrañas de mi ser. No quiero caer en ese pozo sin fin donde la única salida que logras ver es el final de tu propia existencia. 

Esta primer mitad del año ha sido un poco mierda, por ser positiva y no decir que ha sido todo un desastre. Febrero llegó con huracanes implacables. Para mantenerme "cuerda" mis neurotransmisores hicieron clic nuevamente y me llevaron a ese estado que tanto he extrañado, donde el poder y la confianza es todo lo que emana tu ser, cuando por fin te sientes que puedes contra todo y contra el tiempo, no hay días que desperdiciar ni proyectos que abandonar, vives haciendo lo mejor de ti, dándolo todo, porque el mundo te queda pequeño, por fin sientes la sonrisa y la diversión que envuelve todo y nada malo pasa. Pero de pronto, cuando estás en la cima del huracán y el viento cesa, comienzas a caer, y caer, y caer. Tocas piso desde lo más alto, la caída siempre duele, te quiebra, y sientes como a poco a poco cada una de tus extremidades se aflojan, se van separando de tu cuerpo y ya no eres un conjunto, hay pedazos de ti por todo el suelo, y quieres armar tu rompecabezas, lloras en la oscuridad de tu habitación creyendo que las lágrimas serán pegamento e imán y que de apoco te irás reconstruyendo nuevamente, y que un día lograrás ver de nuevo ese huracán que tan bien se siente estar en él. Pero hay veces que no llega, que pegarte los pedazos de ti no ha resultado, y lo único que tienes es la sonrisa fingida para los que te aman, para darles la tranquilidad de que tú estás en calma, que el viento no te doblegó. Porque ellos nunca se dieron cuenta que estuviste elevada, porque en ese estado todos se encuentran sorprendidos pero agradecidos de ver que eres nuevamente "tú", esa mujer implacable que podía lograr todo aquello que se proponía, ven la energía y la confianza y se alegran ante ella, pero tampoco han visto la caída, porque sólo tú la sentiste, la viviste, y no quieres preocuparles. Lo único que está en tu mente es darles paz a ellos, dejarles vivir sin preocupación, sin miedo a las navajas, a las pastillas o a las cuerdas. Porque en lo único que piensas es que no quieres volver a ser una carga, carga emocional, física y económica. Intentas levantarte todos los días con las pocas ganas que te quedan para darte fuerza y asegurarte a ti misma que esto se irá pronto, que la vida continuará y que pronto llegará el viento, ese viento que te eleva al infinito, donde todo es posible, donde vuelves a ser "ella", la mujer que tuvo éxitos, seguridad, coqueteo, independencia, ser la hija perfecta, la hermana perfecta, la pareja perfecta que él siempre soñó y que por un instante la tuvo. Tuvo la dicha de sentirla y vivirla, de verla crecer y sentirse orgulloso de ella, de ser la pareja de ella. Así que cada día, con las pocas fuerzas que te quedan lo intentas, lo intentas y lo vuelves a intentar, hasta que un día todo tu cuerpo se desprende por completo, la sonrisa fingida comienza a desvanecerse y la piel se empalidece y la ansiedad va reinando y las crisis aumentan y son cada más implacables, te das cuentas de que ya no puedes, que necesitas ayuda, que te da miedo entrar en la oscuridad perpetua y no alcanzar a ver nada de luz, y allí, cuando la desesperanza te dobla, es justamente allí donde comienzan a ver que a has caído, nuevamente, y que comenzará la batalla contra las tinieblas, y el miedo ahora comienza a apoderarse de ellos, la intranquilidad de dejarte sola no los deja dormir noches completas, tus desvelos son sus desvelos, tu cansancio ahora también es cansancio de ellos, tu impotencia se impregna en ellos, y ahora tú ves el huracán que comienza a gestarse en ellos, la necesidad de ayudar y no saber como, porque ni tú misma lo sabes, porque por más que avanzas en el camino, la recta no se ve, y el camino sigue siendo sinuoso, empinado y con cuestas, curvas que parecen que regresan al camino, hay deslaves y piedras que impiden el andar. Ya no sabes cuál camino tomar, y ellos tampoco, y ves con rabia, enojo hacia ti misma,  el verlos llorar, sufrir, sentir su impotencia y desesperación, el preguntarse "¿por qué?", el no entender que es lo que pasó nuevamente, la frustración de verte así a pesar de los años que llevas con medicación, con ayuda psicológica, porque creen que el encierro en la clínica no te dejó aprendizaje, y en ellos retumban las ideas de que tal vez no has dado todo de ti, no has querido progresar, que te has pausado y no quieres avanzar, pero es que ellos tampoco entienden tu frustración, el dolor de saber que a pesar de los años no has logrado encontrar la fórmula que te mantenga en pie, sana y fuerte, que te haga regresar a esos años donde todos estaban orgullosos de ti, y que incluso tú misma lo estabas, que no ha llegado la línea recta de las emociones, que a pesar de tantos, y a decir verdad, tan pocos años, no se logra salir de esos caminos llenos de baches, donde una temporada te encuentras navegando en una balsa y que de pronto se comienza a hundir, y vas viendo la profundidad del mar, el misterio de su oscuridad y que de pronto, esa balsa comienza a emerger y se vuelve un proyectil lanzado al firmamento, y ves como todo mejora y ves las alturas y te sientes que por un momento ha llegado, que es el día en que todo se reconstruiría nuevamente y por fin tocarás el sol, pero tocar el sol tiene su precio, al llegar a él y darte cuenta que quema, tu cuerpo se impulsa al vacío, y cae, y cuan alta es la subida, tan brutal es la caída. 

Así estamos hoy, luchado contra la depresión bipolar resistente, quizá en poco tiempo estaré en un sofá sedada por un líquido que me han prometido me hará mejorar, por tiempos, o quizá, tal vez algún día, estaré recostada en una mesa, sedada con electrodos en mi cerebro recibiendo descargas eléctricas. 

Hoy, sólo estoy segura de algo: tengo miedo.

sábado, 19 de junio de 2021

Carta a ti, bipolaridad, mi entrañable amiga.

Estimada bipolaridad: 

 Hoy quiero romper el silencio, quiero darte la bienvenida en mi casa, en mi 8-C. 

Me ha nacido escribirte a ti, que has reinado mi mundo durante toda mi vida, pero a quien apenas conocí de frente hace apenas 2 años.  A ti, quién me dirigió al verdadero vacío y me enseñó la cara más frágil de la vida. 

Poco conocemos de ti, bipolaridad, porque hemos estado viviendo en un mundo de inexplicables confusiones en donde se ha mantenido el desorden de la explicación de que eres un simple cambio en el estado de ánimo, y donde el padecimiento es un juego para los demás. 

A ti, estimada amiga, te debo mi fortaleza, mi entereza actual de saber como sortear mis problemas, porque midiéndolos contra ti, todo lo demás es miniedad. 

Porque una vez mostrada esa cara de la depresión constante que me ha llevado al filo del suicidio puedo decir que vivir, hoy, es una fortuna. 

Te agradezco también porque me has enseñado quienes son los verdaderos amigos, que ante el fracaso, las caídas, las manías, el sexo desenfrenado y una que otra pérdida de memoria ante la manía han estado allí, y sobre todo, ante tu diagnóstico no se fueron de mi lado. 

También me enseñaste que la familia estará contigo ante cualquier situación. Que no importa el dinero, la distancia o el miedo ante ti, ellos estarán para mi porque me aman. 

Entrañable bipolaridad, tanto te debo que no me han bastado los últimos párrafos para poder agradecerte. Pero es que ha sido tanto tiempo, tanto aprendizaje que una carta no bastaría para demostrarle al mundo todo lo que me has regalado. 

Antes de aceptarte intenté luchar contra ti, y no me gustaría que dejaras pasar por alto que el que hoy te escriba tiene que ver mucho con que el hombre de mi vida me hizo entrar en razón para poder admitirte. Gracias a él hoy puedo entender mejor mi diagnóstico y sobre todo, me ha enseñado que no soy eso, "el diagnóstico", no soy tú. Que sólo eres una condición más. 

Poco sabemos de ti y eso me aterra en momentos, porque cuando creo que te he llegado a conocer del todo, caigo en la cuenta de que no conozco ni la medida de tus tobillos. Pero he entendido que tú si me has sabido comprender, que tú has llegado a conocer mi talón de Aquiles y con ello, has hecho que me quiebre a ratos. 

Lo dual se ha apoderado de mi, querida amiga, tanto que la prescripción ante ti ha llegado en dos: medicamentos y terapias. Porque me han explicado que debo aprender a vivir contigo, porque eres esa condición médica que no desaparece cual catarro, porque eres parte de mi, así como yo soy parte de ti. 

Estimada bipolaridad, hoy necesito que el mundo te conozca, para que también logren entender mis verdaderos miedos. 

Me nace escribirte esta carta, para demostrarme que no tengo más problema en aceptarte, que entiendo las vicisitudes que me han llevado a ello, pero sobre todo, porque he aprendido a amarte. 

Con verdadero y estimado amor, la extranjera en el 8-C.


P.D.

No dejes de enseñarme cosas, que prometo, por el amor que me aprendido a tenerme, que cada lección la aplicaré en mi día a día...pero sobre todo, la compartiré con el mundo.


martes, 12 de noviembre de 2019

Allá afuera va a llover

Veo el cielo y comienza a nublarse, se pinta de un gris que anuncia una tormenta y no logra inmutarme, ya nada ha conseguido hacerlo en este último año. La saciedad y el placer son dos cosas que he perdido, que tristeza, pues en ese sin sentido he arrastrado al fango a personas que amo y que llevan por bandera el signo de interrogación, "¿qué puedo hacer yo?, ¿qué es lo que le pasa?", y no entienden que ni yo misma logra explicarme esta perra enfermedad.

Estoy en casa, en mi 8-C escribiendo porque las ganas de correr al abismo me corroen, porque perderme suena tan tentador, y sin embargo lucho, peleo contra ese gran tigre que intenta apoderarse de mi, que me aprisiona en mi misma, porque así, desde pequeña aprendí a pelear, a defenderme, y no permitiré que esta afección me arrebate el único goce que me queda. 

Afuera el color anuncia la tormenta, aquí adentro llueve desde enero...

Entrega 3.

martes, 17 de enero de 2017

Aquí seguimos.

Quiero pedirte una disculpa, lamento en verdad haberte abandonado por tanto tiempo, pero es que necesitaba volver a mis raíces, de dónde nació esta idea, de dónde surgió extranjera. 

Pasé meses escribiendo a la luz del foco de mi habitación, en las noches de cansancio y con los ojos amorataditos por las marcas heredadas, esas ojeras profundas que alguien alguna vez me dijo le fascinaban. Escribía a papel y tinta, en mi vieja libreta de portada color azul turquesa, y como nuevo hábito, también bañé las páginas de una vieja moleskine que me sirvió de agenda. 

Allí quedó plasmado casi todo mi año 2016, los besos, los recuerdos, pieles que intento olvidar, porque el pasado debe quedar allí. En esas páginas quedaron las noches con mis amigos, las comidas con la familia, los viajes fugaces y los nuevos aprendizajes, mi crecimiento. Experimenté tanto en aquel año que hoy sólo me queda esperar grandes cosas en mi porvenir. 


Perdón, nuevamente por esta distancia que vivimos tú y yo, pero es que hay que veces que se necesita un respiro para poder retomar lo que uno ama en verdad; y no, no dejé nunca de escribir, sólo dejé de publicar. No he dejado de soñar con alguna vez ser más que una escritora amateur, una bloggera de poca monta que intenta penetrar en las vidas de los demás, tal vez, como lo hizo la chica de los converse, ser más que un personaje solitario. 

Me gusta tu compañía, tus buenos recuerdos y que me alientes a no parar, a no dejar éste espacio que nació de la necesidad de poder comunicar mis sentimientos, mis virtudes, mis defectos, mis deseos, pero sobre todo, que se engendró para poder resolver mis conflictos, hacer catarsis, sí, esa catarsis aristotélica tan profunda y desesperada, pero tan necesaria en el ser humano, en el artista, en el escritor frustrado.

Y aquí estoy, nuevamente, con un año nuevo que me sonríe, lleno de crecimientos, de aprendizajes, porque hace no mucho emprendí un camino nuevo, y aunque empiezo apenas a tomar el ritmo de esta carretera, el peaje ya está pagado y es momento de tomar las riendas de mi vida. 

Gracias blog, por haberme esperado, por todos estos años con tu compañía, por esperar a que alguna vez regresara Extranjera en el 8-C. Aún nos queda tanto por escribir, por compartir.

Gracias lector anónimo. 

Sobre todo gracias totales a TI,  porque me enseñaste con tu ejemplo a luchar por los sueños, a realizar metas y proyectos, así que gracias por ser un faro en mi camino.

martes, 17 de mayo de 2016

Un 17 de Mayo nace la mejor hermana del mundo.

Un 17 de Mayo de hace varios ayeres, nace una de las mujeres más importantes de mi vida. 

Con cabello castaño oscuro y las icónicas cejas de los Carrillo, llega al mundo Nahoemi, mi hermana. Yo poco podría contarles de la hermosa infancia de mi hermana mayor, pero lo que sé es que gracias a ella tuve una infancia rica y bella. 

Fue a ella a quién le robé mi primer maquillaje real, y estoy segura que su primer pensamiento fue de enojo pero guardó todo reproche por una sonrisa cuando miró mis labios mal pintados. Pero cuando  se dio cuenta del desastre en su tocador, entonces sí, fue hermana mayor y me regañó.

A ella le debo mi educación musical, porque a luchas constantes de gritos de -"bájale a tu música"- y mi réplica de -"mejor bájale tú"-, me enamoré de músicos talentosos, que hoy forman parte de la galería del rock y grunge que vale la pena. 
A ti, hermana, gracias, por formarme bien en el ámbito musical. 

Fue hombro y apoyo para mamá, y también para mi y mi hermano. Nos enseñó el valor de enfrentar los problemas sin importar la magnitud de ellos: como aquella carta, como aquella llamada. Fue una tarde llena de valentía, hermana, gracias por ello. 

La moda hoy día es el retorno de los noventa, y para las mujeres de mi edad es apenas apostar por los noventa, pero gracias a ella desde los 90's yo vestí de los 90's, porque como hermana menor era  mi deber entrometerme con la ropa y zapatos de ella, y en mi infancia utilicé mis primeras plataformas, mis primeras gargantillas de plástico, mis primeros cuarsos. Evidentemente sin que estuviera ella presente (lo siento hermana, pero me entrometía en tu armario). 


Ella ha sido una mujer muy fuerte y decidida. 
Hermana, nunca fuiste el patito feo, porque desde que tengo memoria eres, junto a mamá, una de las mujeres más hermosas de mi mundo. Fuiste el primer amor de mi primer amor (que gracioso). Fuiste el primer amor de varios, y no te entregaste a cualquier postor, fuiste firme con tu deseo de encontrar al hombre perfecto y adecuado a ti, y hermana, lo lograste, hoy vives hombro con hombro con el mejor cuñado, con el mejor hombre que la vida tenía reservado para ti. 
Gracias, porque me enseñaste que con paciencia todo se puede, incluso encontrar el amor verdadero. 


Hoy tienes junto a ti el mejor regalo, eres madre de un hermoso niño que irradia luz apenas entra en la habitación. Eres más fuerte que nunca, eres más bella que años atrás, eres más de lo que tal  vez pudiste creer, porque, hermana, para mi siempre serás mi primer ejemplo, y aunque kilómetros y kilómetros de diferencias nos separan -bien lo sabrá mamá-, en verdad, eres mi ejemplo para tantas cosas en la vida.


Y después de tantos cumpleaños juntas, hoy es el primer 17 de Mayo que paso lejos de ti, y eso me hace estar más nostálgica, porque hemos compartido tanto, que me pesa en verdad no poder abrazarte el mero día de tu cumpleaños (tal vez por eso el fin de semana no dejé de abrazarte). 

Hermana, feliz día, felices 32. Que la vida te sonría hoy y siempre, así como tú siempre me sonríes, así como tú siempre me alientas. 

Te amo, y gracias por todo.

Con todo el amor del mundo, tu hermanita, Ana Rivera. 

lunes, 14 de marzo de 2016

No es una psicosis colectiva, es una violencia de género real.

Antes de empezar, quiero aclarar algo a la Fiscalía General del Estado de Jalisco y al Señor Enrique Alfaro: No soy una persona con un perfil falso, tengo un nombre real más allá de "Extranjera en el 8-C", respondo, en el mundo real, como Ana Rivera, ciudadana mexicana, con residencia en Zapopan, Jalisco.

Lo siguiente no es ficción.
Dicho lo anterior, comenzaré mi narrativa.

Hay fechas que no olvidas, para mi fue aquella noche del 23 de Diciembre de 2015, las 9:00 p.m. a media calle de mi hogar, la hora usual en la que solía regresar del trabajo, a media cuadra del lugar más seguro para mi. 
Fue la noche en la que el pensamiento más vil, machista y retrógrada ha invadido mi vida, fue la noche en la que me recriminé idiotamente el utilizar falda y botas altas, por usar por la calle ropa "provocativa", dirían las personas que culpan a las mujeres que son violentadas y vejadas, de la agresión sufrida. Que tontería, ¿no? El ser la víctima y aún así culparte de ello.
Fue la noche en la que el instinto me hizo correr al primer sitio con luz y abierto al público. Correr al ver que un sujeto que bajaba a toda prisa, de una camioneta que me alcanzó en el camino, me quería llevar consigo, un sujeto que me dijo "sube", fue la noche en la que temblaba como un pequeño cachorro, fue la noche en la que a media cuadra de mi casa me sentí tan vulnerable que tuve que llamar para que fueran por mi, porque me era imposible caminar media cuadra yo sola para poder sentirme al fin a salvo.
La noche en la que un lugar de venta de alcohol me salvo de ser una mujer que engrosaría la lista de desaparecidas, para que el 8 de Febrero del año en curso, el gobierno del Estado de Jalisco emitiera la alerta de género.
Yo estoy bien, pero me indigna, me enoja sobre manera leer los comunicados -indiferentes- de la Fiscalía General del Estado de Jalisco, de Alfaro, de todos aquellos que dicen que todos estos perfiles de mujeres que se han salvado de ser una desaparecida más, todos estos testimonios sólo son guerras mediáticas para alimentar la psicosis colectiva.

Yo sé que no todo hay que creerlo, y sé que en el mundo hay muchos bandos, pero sé también que los testimonios son reales -yo era de esas mujeres que aunque creía que esto pasaba, no creía que me pudiera pasar a mi-, sé que hacer caso omiso de ellos es colaborar con la violencia, con la indiferencia, que tristemente, a pesar de tener una alerta de género, el gobierno mantiene.
Yo esperé cerca de 20 minutos a que acudiera mi familiar por mi, y en todo ese tiempo ninguna patrulla pasó. Quería creer que como esto me sucedió en Diciembre de 2015, antes de que se emitiera la alerta de género, fue el motivo de que no existieran medidas para erradicar la violencia a las mujeres, de que no pasara ninguna patrulla, vaya, pero me entristece leer los testimonios de aquellas mujeres a las que le ha pasado y que tampoco han podido ver alguna mejora en el sistema.
Por mi parte, estoy bien, me cuido, y no me recrimino más el usar falda o short, de vestir blusas sin mangas o no usar chamarra, de usar tacones, porque nada, absolutamente nada justifica la agresión. Llevo siempre el celular con crédito y hace tiempo que bajé la aplicación "el botón de pánico" de la FGE (que en verdad espero sirva de algo).
Amigas, amigos, cuidémonos, y si el gobierno dice que todo es farsa, que todo es para crear psicosis, entonces hagamos lo mismo con ellos, seamos indiferentes a sus "comunicados" que no son más que publicaciones en redes sociales -merecemos, por lo menos, un comunicado como es debido, en regla, en forma, porque esto que se vive en el Estado no es para nada una broma pueril- y cuidémonos a nosotros mismos, entre nosotros.
Amigos, cuidemos a nuestras mujeres. Amigas, cuídense, y si creen que que están en peligro, no lo piensen dos veces, corran y pidan auxilio.

Ana Rivera.

martes, 12 de mayo de 2015

Carta a ella, a la que él ama.

Mujer.

Hoy te escribo porque me es sustancial que sepas un par de cosas que requieres para entender acerca de él y el porqué te ama así. Es primordial que lo sepas para no romperle el corazón.

Si él ha decidido abrazarte y besarte frente a todo mundo, es porque en verdad te ama. No pieneses que es por quiere que el mundo lo vea, no es el plan de él, simplemente es así,  él  no puede evitar ser el centro de atención,  porque sin quererlo siempre irradia una energía que hace que todos volteen a verlo.  Si estás con él y alguien más habla acerca de él,  guarda silencio un rato, mira su rostro y comprenderás que en verdad le apena que hablan mucho de él.  Pero no esta en sus manos. Ambas sabemos que un ser como él nunca pasa desapercibido.  Jamás lo hará.

Llévale un libro, no importa el autor, ni editorial,  ni temática, él recibirá con mucho anhelo aquel obsequio, porque entonces sabrá que pensaste en él y que sabes que la apasionan los libros, y sobre todo sabrá que comprendes que le disfuta de  leer sin haber terminado los otros que tenía en curso. Y no es que sea un hombre desorganizado, no,  es más bien el tipo de hombre que sabe organizar sus ideas y que no le gusta desperdiciar la vida, que necesita tener más  de un libro para sentirse libre.

No te desesperes si él no toma en vasos, es su forma de ser, le gusta sentirse como cuando era aún más joven y pasar el pomo de boca en boca, como si nada importara, cómo cuando era un "niño coas" y la vida era eso que pasaba mientras creía en la resistencia.

Dile que es lindo y que tiene unos ojos cafés perfectos,  porque aunque el mundo crea que él lo sabe, que lo presume en  cada selfie, no es verdad. Él es inseguro y por eso necesita saberlo, más que nada, necesita saberlo de ti, de la mujer que él ama.

Nunca lo abandones cuando te hable de amor, porque es cuando más te necesita. No le aconsejes, es obstinado y al final siempre hará lo que el considere pertinente,  así que no te enojes si decide hacer caso omiso  a tu consejo, sólo apoyalo. Él te lo agradecerá aún más que haberle dado el consejo.

Aunque parezca serio, le gusta bailar, llévalo a bailar, bailen cumbias, salsas, una bachata pegadita, y déjate llevar, deja que él sea el que te pare de la silla y te lleve a la pista, le fascina ese papel de conquistador.

Te reglará flores aunque  a ti casi no te gusten,  porque es un caballero y así lo educaron,  así  que recibelas sin poner objeción,  dale un beso y un gracias sonrojado. Le encanta eso.

Y por último, y lo más importante,  si tú no lo vas a amar, si no vas a compartir tu mundo cómo él lo hará contigo,  entonces vete y no le mientas más.  Aléjate y dile la verdad, porque a pesar de verse tan valiente, tan fuerte, él tiene un gran corazón,  es un corazón muy frágil. Llegar a él es muy difícil y si tú ya lo hiciste,  no lo dañes, porque no se lo merece.
Si él te ama y tú no a él,  no jugues por favor,  porque no soporto ver a mi amigo devastado, con el corazón hecho añicos, porque me duele verlo beber una cerveza con la mirada perdida, porque lo amo tanto que me rompería el corazón verlo triste.


Con la mayor sinceridad,  la amiga que él no ama.

P.D.
Y si lo amas, no lo dejes ir, no tengas miedo, porque él ya te ama, porque merece ser feliz.

miércoles, 29 de abril de 2015

El placer de leer novelas inútiles.

Me pasó algo muy curioso hoy cuando venía al trabajo. 

Todo empezó el martes pasado cuando fui a una cita (fallida por cierto) y entré a Librerías Gandhi. 
Mientras esperaba a mi cita me decidió a bobear un instante entre los estantes de aquel lugar, y encontré un título desconocido, de una autora, para mi, desconocida, y una portada que me embelesó por completo, y con un precio que era de locos dejar en el estante de literatura universal. Así que desde hace una semana quedé atrapada por Anne Tyler. 

Como muchos sabrán, Gandhi te regala unos separadores creativos y chulísimos, y yo conseguí uno que marcaba como "el reto" la lectura, que contiene varias opciones para que leas el libro, entonces como tengo mucha tarea decidí optar por jugar a lo que planteaba el separador, y elegí la casilla "En el metro", evidentemente no puedo leerlo en el metro, soy tapatía y a duras penas hay dos líneas del tren ligero las cuales casi no utilizo, así que en mi versión contextualizada "en el metro" vendría siendo algo así como "en el camión". Allí me tienen, leyendo "El matrimonio amateur" cuando voy en el transporte público. 

Lo que me lleva a lo ocurrido el día de hoy. 
Era la hora pico del tráfico, el camión repleto de gente, en verdad, allí no cabía nadie más, pero mágicamente la gente seguía subiendo. y entonces me hice de un lugar en la parte trasera del bus en el asiento medio de la fila de 5. 
Y como estoy enganchada con el libro de poco más de 400 páginas, sin dudarlo lo saqué y me puse a leerlo. Podría ser una narración cualquiera de un día cualquiera, pero entonces una señora se sentó a mi lado izquierdo, mientras un joven se subía por la parte de atrás del autobús. 
Suelo echar una vista de quién se pone a mis costados o frente a mi, no sé si lo hago por seguridad o mera manía de alimentar mi curiosidad.

Seguí leyendo y entonces me comencé a sentir un poco incómoda, bajé el libro de mi rostro y noté como el sujeto que estaba en las escaleras traseras del camión me miraba absorta en mi lectura, y entonces me sentí aún más incómoda cuando volteé a mi izquierda y vi a la señora observándome. Ambas personas hicieron como que no los vi y los tres volvimos la vista hacía otro lugar, obviamente continué mi lectura. Entonces el camión dejó subir a otro sujeto, guapo por cierto, por las puertas traseras, y todo mundo continuó en su rollo. Llegando a Periférico, volvió la incomodidad a mi. Eche un vistazo y ahora ambos sujetos miraban como leía aquella novela, entonces a mi izquierda la señora que antes me veía leer rompió el silencio y me dijo "Que no te de pena, es que les gusta verte estudiar". 

Puedo entender perfectamente que a una persona le fascine ver a otra persona cuando esta se encuentra cautivada por la lectura, me ha pasado, me deleita ver a un hombre leyendo cuando se haya ensimismado en el libro, sin embargo, lo que me dejo patidifusa fue la palabra que utilizó mi compañera de viaje, "estudiar". 
Lo curioso resulta de esta palabra, de que las personas definan o entiendan que leer es algo así como un sinónimo o acción de estudiar, y recuerdo a Guillermo Fadanelli hablar en su libro "Elogio a la vagancia" acerca de este tema, nos decía que la gente por antonomasia define la lectura como estudiar, y encuentran, en muchos casos,  la lectura por placer un acto aberrante, una perdida de tiempo, algo simple y vano. 

Este señora me decía que a ellos les gustaba verme estudiar, y entonces no supe como decirle que en mis manos no tenía un libro de estudio o mi meta o fin no era ese, que yo sencillamente tenía en mi ojos clavados a una autora de novelas y tenía en mente leer por el mero gusto de leer, que con mi edición de Alfaguara no pretendía aprender para mis trabajos finales, cosa que sí, tal vez debería hacer, estudiar para mis trabajos académicos, pero ¿cómo le explicaba que no todo en la vida era sentarse y estudiar?  ¿que no toda lectura se hace por ambición de conocimiento o para un aprendizaje pragmático que me dará frutos económicos? 

En verdad no sé como explicarle a la gente que no leo para estudiar, y que sí, me atrapan más las lecturas placenteras que lecturas de estudio, no sé tampoco como decirle a mamá que aunque estoy en época finales de semestre no dejaré de leer novelas, porque me encuentro feliz leyendo por amor a leer. Y rescato a Fadanelli, que dice en su ensayo "Veracruz", cierto es que hay dos momentos en la vida que se hacen solos; morir y nacer, y cito "En verdad lo siento, pero entre esos dos actos dedicaré mis días a leer novelas inútiles: y que el mundo se venga abajo (donde ha vivido siempre)". En verdad lo siento. 

martes, 27 de enero de 2015

Algo sobre mi corazón roto.

Hoy voy a escribir desde lo más profundo de mi alma. Hoy sólo seré la Extranjera hablando con el corazón en la mano, como dicen por allí. 
Esto puede ser considerado un cuento corto más, una historia con un personaje que nace de la fantasía de la chica que teclea sin parar frente a la computadora, que escribe aquí en este blogg desde el 2009, o tal vez puede ser considerado uno de los arranques de sinceridad más profundos que alguna vez pude haber hecho llegar a los ojos de los demás.

Sin más preámbulos les contaré una pequeña y grande historia.
Soy la Extranjera en el 8-C y me ha tocado una de las formas más crueles de amar.

Dicen que cuando eres adicto nunca se deja de serlo, sólo lo controlas,  no hay forma de que esto desaparezca y entonces seas como antes, sólo existe la rehabilitación y en ella te enseñan a controlar aquellos impulsos que te llevan a aquello a lo que eres adepto. Pues bien, si eres adicto a algo y has estado en una especie de rehabilitación, entonces, podrás comprender y entender perfectamente lo que digo y me dirás que es cierto. 

Soy Extranjera y soy adicta. No sé cómo llegué a este punto, ni donde saqué el valor suficiente para salir  adelante, y sé que en este trayecto he estado sola, en parte acompañada por mis mejores amigos, pero cuando uno es adicto, en realidad se esta solo. 

La dependencia sin sentido  a algo mata, destruye y te priva de tu propia elección. Yo lo aprendí hace más de 4 años cuando por primera vez intenté desprenderme totalmente de él. De sus manos, su piel, su compañía, esos besos que enseñaban, pero sobre todo de su edad.

Soy Extranjera y soy adicta a un hombre. Soy adicta a él, al de la piel entintada, al del lunar en la mejilla, al sujeto que vive la misma adicción hacia una persona, hacia mi, y entonces salir de esta para ambos es aún más difícil. 

Lo conocí cuando tenía 15 años y desde entonces no pude desprenderme de él, pero no fue sino hasta tres años después de conocerlo que comenzamos una relación "amorosa", si es que se puede llamar así, una relación intermitente y dañina, y no podré negar que lo amé, y lo podía decir en su momento, entender porque estaba a su lado era fácil, pero entonces todo comenzó a ser tormentoso y ya no pude explicar porque seguía a su lado, porque acudía a su llamado o porque él acudía al mío, porque si yo le llamaba él siempre estaba para mi o porque si el aparecía en el umbral de mi escuela no le ignoraba y aún sabiendo que me dañaría, que lo lastimaría, que nos odiaríamos y amarías a la vez no nos dejábamos. No fue hasta que comencé a sentirme marchita, vacía, horrible y sobre todo muerta, que entendí que tenía que alejarme de él. 

Hoy les escribo desde una recuperación lenta pero segura, hoy 27 de Enero de 2015 cumplo dos años sin verlo, tocarlo, besarlo, pero no puedo decir que estoy libre de toxina, o rehabilitada al 100% porque mi foco de adicción sigue allí, latiendo, buscándome, porque el de la piel entintada no tiene aún el valor de salir del hoyo que cavamos juntos desde hace más de 7 años, y entonces para mi ha sido más difícil, porque por más que intento no saber nada de él, termino por responder algún mensaje o lo más difícil es tener que evadir sus múltiples números de celular porque entonces nunca puedo saber a ciencia exacta cuando será él o no, así que no estoy limpia, no lo he visto pero he hablado con él, no estoy recuperada pero estoy luchando por lograrlo. 

Necesito seguir siendo fuerte, porque de situaciones así se aprende. Las relaciones tormentosas y que te rompen en verdad el corazón te enseñan muchas cosas. Hace dos años escribí una carta en donde por primera vez fui lo suficientemente fuerte para poder hablar con sinceridad acerca de aquella relación lacerante, pero sobre todo tuve el valor de aprender de ella. 

Y así como en aquel día en donde me dispuse a tener entereza, así hoy tengo que seguir firme y alejarme de todo aquello que pueda tornarse en mi contra y hacerme daño, hacerme sufrir nuevamente. Porque aprendí que no daré todo a quién me entrega a medias, o a cuartos, aprendí que debo valorarme y tener dignidad. Que valgo lo suficiente para estar con alguien que así lo crea, y que si lo cree sepa luchar por mi. Aprendí que no puedo reparar almas rotas, no ahora y cuando pueda sólo serán mis pacientes. 
Pero sobre todo aprendí que aún no creo en el amor para mi, que sigo rota, que me destruyó tanto esa relación, esta maldita adicción,  que mi corazón sigue estando hecho una mierda y que por más que les hablo bien del amor a mis amigos, que por más que los aliento a seguir adelante, que los fracasos sólo son fracasos y que hay que tener valor para seguir creyendo en los sentimientos, en el amor, que les digo que nunca se rinda, para mi no es así, yo estoy decepcionada, rota y renuente al amor porque mi corazón ha sufrido más de lo creí poder superar. 

miércoles, 6 de agosto de 2014

Cambiar lo del pasado.


Gracias sociedad, porque desde chiquita me acomplejaste con mis muslos llenos y caderas anchas. 
Gracias hombres, porque desde adolescente me dijeron que el uso de shorts o faldas 5 dedos arriba de mi rodilla era un insulto a su vista.
Gracias marcas de ropa, porque desde que soy niña me enseñaron que no podría encontrar nada que se ajustara a mis muslos, ya que necesitan ser delgados, como dicta el estereotipo actual de belleza.
Gracias, en fin, por que me acomplejaron con el uso de esas prendas, y por ende, me prohibí el uso de ellas, y entonces escondí mis piernas, se quedaron, así como otras partes íntimas del cuerpo, en la oscuridad de un pantalón que escondieran, al contrario de la pubis o los senos que son bellezas del cuerpo, aquellos "defectos" que la vida me había otorgado.
En tanto, también diré gracias a todo ello, porque entonces fuí débil y cedí ante todo eso, y lloré y sufrí mi propio reproche, me juzgué y me odié, y entonces gracias a todo ello hace dos años llegué a un límite, y en verdad gracias, porque a fuerza de enseñarme a odiar mi cuerpo, así también aprendí a amarlo, a aceptarlo, a entender que mis muslos y mis caderas no son un defecto, son la vida misma.
Y ahora, gracias a mis psicólogos, a mi modista, a mi familia, a un par de amigos, y en fin, gracias a mi misma, porque hoy día me doy la oportunidad de amarme, de dejar de prohibirme el uso de faldas o shorts, de enseñar, le pese a quién le pese, le insulte a quién le insulte, me juzguen o no, o lo odien, mis muslos llenos, porque bueno, al fin y al cabo esa soy yo.

lunes, 2 de junio de 2014

La inseguridad del sexo.

Quiero, y sobre todo, necesito escribir sobre lo que siento al respecto de eso que pasó ayer, de lo que uno decide sin decidir, volcado por la mera necesidad de aprobación, reinada por la desconfianza y la falta de amor propio, ¿cómo lo llaman? inseguridad. Pero el problema radica que no sé como empezar a escribirlo, a deslizar eso que pasa por el teclado de esta computadora, barata y de software pirata, en donde el Word no sirve por la misma razón pasada; es preciso para mi encontrar la palabra exacta, y de ahí, como el agua pasando por el riachuelo de Tapalpa al que tanto me encanta ir, fluir, a la perfección de la imperfección de la narración sincera y propia, de la narración prosaica que hace que procrastine, delegando las demás tareas por hacer, y así, de a poco explicar que más que la propuesta hecha y sellada ayer por la tarde, lo que más necesito es entender y hacer de mi algo nuevo, donde el miedo no me haga parecer segura, donde esa insatisfacción de lo propio, de ese pensar ruin y al parece autodestructivo (que ciertamente lo es) deje de pasar coqueto como una salida fácil y definitiva a lo que me da miedo enfrentar, porque lo que en verdad necesito es comprender que más allá de una vida plagada de inseguridad y de aprobación del sexo opuesto sobre el sexo mismo es abrir un poco más mi perfil romántico, mi necesidad de amor, por el amor mismo, por el amor propio, y entonces decirle a él, que quiero que me bese, me tome de la mano, me haga cosquillas aunque las deteste, me abrace, y no me deje ir, me diga que quiere que sea su amiga y su novia, que le encanto, pero no por abrir las piernas, sino por abrir mi corazón, pero más que nada, por ser quién soy.

(26 de Mayo de 2014, sentada frente a la computadora del trabajo, recordando que en realidad él me gustó mucho)

martes, 29 de abril de 2014

Carta a Daniel Carrillo, mi padre.

Daniel, que digo, papá.

Necesitaba escribirte, de alguna u otra forma decir todo de la única forma valiente que tengo, a letras, a palabras, a cartas. 

¿Seré cuestionada por escribirte, por apenas afrontar la realidad y hoy, a casi 5 meses de tu fallecimiento dedicarte lo que siempre he sabido hacer, lo que nunca te hice llegar en vida, lo que últimamente me motiva, esto, una carta? Tal vez es más mi forma de liberar algunas cosas, miedos e incertidumbres. Tal vez, sí, esto sea sólo por y para mi. Y es que últimamente has estado tan constante en mi pensamiento, aún no sé porque, creo que  por fin entendí que tu partida, en esta ocasión, es eterna.

Nunca supe como comunicarme contigo, como decirte que te amaba a pesar de todo, que no importaba nada, que me hubiese gustado que vieras en mi a esa niña pequeña que necesitaba palabras de aliento, de amor, que me hicieras ver que era bella, gordita, cachetoncita pero bella, esas palabras nadie podrá compensarlas, nadie. No puedo explicar cuanta falta me hicieron al crecer, al mirarme al espejo; siempre pensé que era el patito feo de papá, cuanto daño me hizo esa suposición, tanto que a veces vuelve a mi. No te culpo, no se enseña a ser padre.

Pero antes de seguir, quiero decir que te escribo desde la tranquilidad de mi alma, no con rencores, no por fastidiar a aquella mujer que, nunca lo dudé, amaste mucho, a tu manera y que por ella renunciaste a todo. Lo hago para decirte que soy feliz, a mi manera, pero no como tú siempre lo dijiste: "al final uno siempre se queda solo". Yo  aquí estoy feliz, aunque no entiendo porque repetidamente te obstinabas en hacernos ver que la vida te deja solo, porque miro a mi al rededor y yo no estoy sola, tengo a gente que me ama, y esa gente tampoco esta sola, porque por lo menos, y aunque no sea mucho, me tienen a mi, estoy allí para ellos, aunque sea sólo en palabras de aliento, pequeñas acciones, abrazos, besos o en silencios con la mano en el hombro, estamos así, y eso, papá, eso es para mi felicidad, es amor, es saber que no estamos solos del todo. 

Soy feliz, aunque este un poco rota, sea un tanto melancólica (pero bueno, la melancolía es mi estado natural, tal vez por eso disfruto tanto el arte de escribir), y hoy, inexplicablemente me siento más feliz, llena de vida, energía y amor propio. 
Me levanté de la cama con la firme idea de que nadie me haría sentir mal, ni nada me haría amargar. 
Besé y abracé a la mujer más fascinante del mundo, más bella, la mujer que más amo  y que nunca dejaré de hacerlo, le dije "Te amo, mamá". Es tan bello ese amor correspondido, es tan hermoso sentir que alguien conozca a la perfección tus virtudes y defectos, y a pesar de todo te ame incondicionalmente, no hay amor como el de una madre, bien lo sabrás tú. 
Así como amo a mamá, también amo a sus otros dos hijos, tus otros dos hijos, mis hermanos, que tanto han estado para mi, ayudándome, defendiéndome, armándome, a veces en silencio, a veces en peleas, en múltiples ocasiones en abrazos, y, como el día en que te dejamos en tu hogar eterno, en una conjunción perfecta que nos hizo ser uno mismo, de la forma más triste y hermosa que nos hemos amado.

Padre, ¿sabes? existe una única cosa que podría haberte reprochado, pero por cobardía, por miedo a que dejaras de amarme, que me prohibieras las visitas o simplemente te enojaras, nunca lo hice, y es que, papá, ¿por qué no luchaste por nosotros? ¿por qué si mamá nunca te hizo renunciar a nosotros, si hasta incluso te suplicaba que lucharas por nosotros,  por estar para nosotros, tú nunca lo hiciste? Pero no tiene caso volver a preguntarme eso, al final, por mi estólida cortedad nunca sabré la respuesta.

Hoy tengo tanto amor dentro de mi, tanta felicidad,  que me acongoja sólo una cosa, la única cosa que hoy me aferra a mi incesante nostalgia, y es que nunca te dije lo mucho que te amaba -amo-, y aún guardo muy bien en la memoria el último día en que te vi, en que te besé y abracé y por estúpida, por miedo, no te dije "te amo, papá, siempre lo he hecho, aunque las palabras no me salgan, aunque no lo diga en cada momento, yo te amo, papi". 
Que devastadoras pueden ser las palabras no pronunciadas, por eso hoy necesitaba ese abrazo (que le agradezco sinceramente a quien me lo ha dado), pero más que nada, tal vez por eso hoy este escribiendo esta carta, que aunque tenga destinatario, sé perfectamente, no llegará a su destino, nada podría hacerlo, nada de lo que he dicho podría llegarte a ti, papá. 

¿Cuán afligida puede estar una persona que se encuentra sumida en la felicidad espontánea como para escribirle al recuerdo de un fallecido? No sé la respuesta, pero aquí estoy yo, como prueba irrefutable de que es posible.

Te amo, aunque ya no sirva de nada decirlo, te amo.

Con amor, tu pequeña hija, Ana, tu "gordis".


P.D. Aún con tu ausencia en mi vida, a pesar de todo, me enseñaste una de las más grandes lecciones de mi vida: nadie estará tanto para mí, como yo misma. 

miércoles, 9 de abril de 2014

El 9 de Abril nunca puede pasar desapercibido. Feliz cumpleaños hermano.

Hoy cumples 24 años, aún eres mi hermanito mayor, sí, así, en diminutivo, porque tú siempre serás eso, mi hermanito. 
Es 9 de Abril de 2014, es la 1 de la madrugada y desperté con las ganas de correr a tu habitación y darte un abrazo, un beso y decir "¡Feliz cumpleaños hermano!", pero de nada serviría porque hace años esa habitación ha estado vacía y se llena de luz nuevamente sólo en vacaciones, ya sabrás, Verano e Invierno, y si bien nos va, la vida nos regala la dicha de tenerte aquí los días "santos". Así que tuve que apagar las ganas de abrazarte y terminé escribiendo todo lo que alguna vez te he dicho, lo que aún no te he contado y lo que sé, sabes que siento.

Hermano, te extraño tanto, cumples 24 años y aún nos veo jugando como los niños que eramos, salvando la vida de "cuco" una y otra vez, sin descanso, quién lo diría, al final salvarás la vida de muchos cucos de una forma muy distinta, arriesgando la tuya; tal vez nunca termine de entender tu decisión pero aquí estoy, apoyándola, viendo lo difícil que es y será tu vida, hermano, somos lo que decidimos, y sin dudar, para mi eres más valiente que cualquier hombre que pueda conocer. Y nunca dudes de que eres más valiente que ese señor que aún guardamos en secreto en nuestro corazón. 

24 años y sé que siempre fuiste más maduro que los demás, tropezaste, como todos, pero supiste levantarte y seguir andando, sin rendirte, porque desde pequeño entendiste que la vida no es cosa sencilla, que nada es gratis, que hay que sudar para obtener lo que uno sueña, anhela, lo que uno necesita. Y ahora lo haces más que nunca, estas luchando por no estancarte, por obtener las cosas que quieres, aunque estés lejos de casa, de mamá, de tus hermanas, a veces más solo que la soledad misma, estás dando batalla, siendo tenaz, firme con tu decisión, que nunca fue fácil, que nunca lo será. 

Aquí se siente tu cumpleaños número 24, aunque no estés presente, en esta casa, en estos brazos familiares que se mueren por estrecharte y dejarte un buen apretón de espalda. Aquí siempre serás el niño de la familia, aunque no podamos llamarte y escuchar tu voz el mero día de tu cumpleaños, aunque sabemos que difícilmente pasarás otro cumpleaños en casa, en esta que siempre será tu casa, aquí siempre lo festejaremos, aunque estés siempre lejos, pero recuerda, el próximo año seguro podremos escuchar tu voz el mismito día del aniversario de tu natalicio, no siempre será como hoy.


Siempre serás el bebé de mamá, el hermanito de la hermana mayor y el héroe de la hermana menor, de mi. Porque así como sabes que siempre estaremos para ti, sabemos que tú siempre estarás para nosotras, porque siempre supimos quien y como era nuestra familia. 

24 años, que tarea llegar a ellos, pero lo has logrado de una buena manera, por tanto, ¡felicidades!, te amo, hermano. No veo la hora de verte nuevamente y poder darte este abrazo y este beso que he tenido que guardar esta madrugada. 
¡Feliz cumpleaños, hermano, felicidades!





P.S. Gracias por estar allí, cuidándome, defendiéndome de los malos, de mi misma. 

jueves, 27 de marzo de 2014

Rescatar un poco de ella, de la niña que confiaba.

Percibo una ventisca con tu aroma, es suave y sutil, hace que de cuando en cuando mis cabellos vuelen al compás de un vals, se erice mi piel. Es de mañana aún, el sol pega en el rostro y quema, la piel se tuesta, mis ojos adormilados y mi boca floja aún no entienden que en el fondo ya nada es igual, que debo cambiar, debo serle honesta, que se lo debo y me lo debo. Pero lo que pasa es que desde tu partida, la eterna,  todo en mi mundo revolucionó, hubo un estallido que me hizo recordar y rememorar mi vida a tu lado, y por fin entendí que aún no logro cerrar todas esas ranuras que dejaste desde el día en que te fuiste de casa. Aún no logro pasar página y entender porque aún tu recuerdo en aquella madrugada cala tantp en el alma. 

Ya soy una mujer madura, pero cuando acude a mi  tu imagen, eso, más que ninguna otra cosa,  me hace sentir como niña, la más vulnerable, la más pequeña y trémula, la que a ciegas confiaba y creía en el amor. ¡Qué belleza aquella niñez velada, aquella niña que creía en tu palabra! Y entonces regreso de la analepsis, y me doy cuenta de que no queda casi nada de aquella niña que esperaba en el sofá, viendo por la venta porque creía en tu promesa. Cuanta niñez no perdí viendo en ese cristal, y desde allí entendí que no cumplía años, sino que perdía edad de confianza. Ahora no suelo esperar nada de nadie, ni siquiera cuando me lo han prometido, tal vez, es la única cosa que me faltó agradecerte, el haberme hecho fuerte ante la vulnerabilidad de la confianza. 


Mi interior es una coraza enorme, que con el tiempo se vuelve más gruesa y fuerte, y a la par indestructible, me protege de la guerra entre ellos contra mi. ¿Cuál guerra? aquella donde se ama, se confía y se espera algo de alguien, sobre todo de quien más te interesa, ¿por qué guerra? porque, a pesar de que me digan que me equivoco, que la vida no es así, siempre terminan defraudándote, lastimándote, porque sencillamente las relaciones sociales son la cosa más compleja y en ocasiones la más inhumana, que irónico, ¿no te parece? 
Tal vez esto lo aprendí con tu partida, con tu forma de ser y ver el mundo, aún no lo sé. 

Tu primer y gran lección fue esa, "no confíes en nadie, porque si lo haces, te dañarán, te harán añicos el corazón". Y eso hice desde los 10, desde que entendí que predicabas aquella enseñanza con tu ejemplo, cuando fuiste tú quien me rompió el corazón, cuando, después de tres años de ausencia, comprendí que tus promesas no valían, que siempre serías un "yo, primero, yo, después yo y al último yo". Que, a pesar de ser mi padre, de ser mi primer ejemplo de confianza y amor, te importo una mierda y decidiste vivir para ti, sin importarte tu hija, a la que no le importaba si estabas con mamá o no, sino a la que importaba que estuvieras con ella, para ella, para mi, papá, para tu hija. Al final nunca lo estuviste, y aunque no lo hayas visto, yo  sí estuve para ti hasta tu último aliento, hasta aquel día frío de Diciembre.  

Me duele aceptar que aún no logro abrirme del todo a las personas, pero poco a poco lo intento, y como siempre, esta es la mejor manera que tengo, escribiendo, porque puede ser que desde pequeña fue la única forma en la que aprendí a hacerlo, a expresarme, como si escribir fuera parte de aquella armadura que crece en mi interior.
Y pues aquí estoy, escribiendo la parte triste que guardo celósamente en mi, la que pocos conocían y por la que entendían la frialdad en mi. Aquí estoy, siendo valiente y diciéndole al mundo que a pesar de todo el desdén, del poco amor, que sólo al final de tus días, demostraste tenerme,  que a pesar de todo, te amo, te amé, y te lloré tanto, aunque  me había prometido no llorarte nuevamente aunque fueras a estar siempre bajo tierra, y te regalé el mar de llanto más grande que pude haber emitido. 

Aquí estoy, siendo valiente, demostrando la razón por la que me oculto en un caparazón, y entones, sólo así darle la oportunidad de conocer el motivo de muchas de mis razones de ser, dándole la oportubidad de saber como dañarme, porque, papá, tu última lección fue la más importante: Ama, siente y vive, disfruta y goza, déjate llevar, abre tu interior, porque sólo entonces ellos verán cuan maravillosa puedes ser, podrán ver que eres y siempre serás mi niña, la mujer con los sentimientos más finos y cálidos, más sensibles y endebles, la mujer que se cuida por miedo a que alguien más la dañe. Y eso hago, padre, confiar. 

lunes, 10 de febrero de 2014

Se solicita.

Me pasa que siempre quiero escribirte, de una forma u otra, hablar de ti o simplemente hablarte, siempre me invade algún recuerdo tuyo que siento que el mundo debería saber, contar tu historia, que protagonices mi narrativa. Pero este deseo gigante de escribirte exacerba mi temor a no encontrar las palabras adecuadas, a decir algo incorrecto, tal vez, a volverme cada vez más vulnerable a tu sonrisa. 
Así que al final termino por no escribirte, por dejar todo en un mero "deseo desesperado", y entonces me frustro porque amo tanto escribir y el hecho de no poder escribirte hace que mi imaginación se bloque por completo y entonces no encuentro ni tema ni palabra adecuada para poder comenzar a escribir, de cualquier cosa, de cualquier persona, porque el hecho de no poder hablar de ti o hablarte en mis letras me hace sentir incapaz de escribir sobre cualquier otra cosa, cualquier otra persona y entonces ahora sí dejo de escribir, dejo en blanco los espacios entrelineados de mis libretas, dejo alejada las fechas de publicación de mi blog, y lo más triste es que REALMENTE dejo de escribir, de hacer eso para lo que simplemente vivo, lo que más amo, lo que me hace seguir aferrada a la vida. 

Así que a partir de ahora tengo que dejar de pensar que eres mi "musa", porque al parecer la incapacidad de escribir es inherente a ti. 

Dicho, pues, lo anterior, este será un breve anuncio: Se solicita "musa", de preferencia hombre, que no aletargue mi pasión y que al contrario, la excite en cada momento, a cada segundo. 

P.S. Que curiosa la reacción de verte por perdido, de darte de baja,  me permitió escribirte. Ya lo decía Kundera: "El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia; todo, incluida la guillotina." 


P.S.2 Fuiste la guillotina. 

lunes, 21 de octubre de 2013


P.D. Que sí, que ya me di cuenta que contigo siempre termino diciendo algo para cargarla, que sí, que sé que no soy lo que "necesitas, buscas y te gusta", que sí, hombre, que ya me percaté de eso, pero si de algo sirve yo te quiero, y te quiero así, con tus problemas, con tus silencios y tus sonrisas, te quiero y mucho, sin importar que tú a mi no me quieras...me procures poco.

jueves, 14 de marzo de 2013

Confesión.

Aún no sé como decirte que te amo, que aunque seas tan extraño y conocido, que a pesar de tus defectos y tus grandes y graves errores, yo no te guardo rencor, no te odio, que me importas, que eres tan importante en mi vida aunque nunca hayamos compartido esa "vida",  que aunque seamos una sangre misma y  no hayamos estado nunca verdaderamente conectados, yo, esta que no sabe como decirte que te ama, que a pesar de todo te adora, sé que lucharás, y que si una vez ya pudiste vencer ese monstruo que ataca sin piedad, esta segunda vez no será diferente, lo vencerás, verás las nuevas luces de la esperanza, escucharás  los llantos de los niños, la risa de los que amas, y que aunque me hayas dejado a la deriva, lucharé a tu lado, una vez más estaré allí como tú nunca estuviste para mi, porque sencillamente TE AMO.

Así que espero encontrar la fuerza para decirte de frente, con la misma voz con la que me dicto estas palabras: te perdono porque te amo.

lunes, 28 de enero de 2013

No es egolatría ni vanidad.

Esta última semana me ha valido para pensar sin descanso,  y digo sin descanso porque hasta en el sueño el tema es tan constante que no he podido dormir sin soñar todas las noches con que licenciatura elegir. Hace una semana fui rechazada para fotografía, y escribía que aún no sabía si elegir nuevamente fotografía, si hacer persistente ese deseo incansable de dedicar mi vida al arte o de elegir sencillamente cualquier otra licenciatura.

Hoy me siento un poco más tranquila con ese tema, no es que de una semana a otra haya tenido una "revelación divina" de cuál es mi rumbo a seguir, sin errores, lo que en realidad pasa es que el pensar me ha ayudado demasiado, el recordar pláticas con "extraños" y escuchar a los ya conocidos amigos me ayudó a entender una cosa: me gusta y amo escribir, no hay más; en realidad es lo que más disfruto, lo hago sin que paguen, tan sólo he mantenido vivo este blog durante al rededor de 3 años sin que me obliguen a escribir,  y sé que seguiré con el durante más años, me llena, me hace feliz, es mi catarsis. 
Entre tanto también me dí cuenta de que le temo a eso que le llaman  "vanidad", o puede que no sea vanidad y me de terror reconocer mis "virtudes y aptitudes", tal vez porque me cuesta aceptarme a mi misma, tal vez porque me da miedo "el que piensen de mi", el que me vean ególatra, pero en estos 7 días logré entender que no es egolatría ni vanidad,  y que poco me debe de importar si me ven o verán así por lo que a continuación diré:
Escribir, ser creativa con las letras, hombre, lo hago bien, soy buena en eso, y para fortuna y dicha, lo disfruto. 
No diré ya que soy una maravilla y que lo que escribo siempre esta bien, que lo que hago cuando deslizo mis dedos sobre el teclado es la perfección andando, que mis cuentos cortos, mis crónicas y mis relatos son excelentes, entretenidos o maravillosos, pero a pesar de eso sé que tampoco lo hago mal, que los pocos o muchos que me han leído pueden decir de lo que escribo cosas buenas y malas, pero al final siempre hay alguien que me dice que le gusto, lo entretuvo o que, inclusive, se sintió propio en la narración. 

Cuando me siento inestable, temerosa de que escribir no sea lo que hago bien y disfruto, cada que me pasa eso me gusta recordar las palabras de un profesor. Hace 4 años,  para pasar la clase de expresión oral y escrita del último semestre de preparatoria, Mario Hugo Nepote nos pidió realizar un libro; como todos, entregué mi libro la fecha solicitada y no volví a saber de Nepote, hasta unos meses después, ya graduada fui a visitar a unos amigos en la prepa y me lo encontré allí, me sonrió y con gran entusiasmo me dijo "me gusto mucho su libro, no recuerdo su nombre pero no olvido el título del libro, es usted la autora de "Facciones muertas", ¿no es así?", debo aceptar que tímida e invadida de alegría respondí que sí, y continúo diciendo "ya recuerdo, es ustedes Ana Karen Carrillo, la reconocí por la fotografía, quiero decirle que estoy esperando con gusto su segundo libro" . Palabras más, palabras menos, palabras que serían difíciles de olvidar.
 Es un mini diálogo que nunca había compartido con muchos de ustedes, tal vez sólo con dos o tres personas, pero vi pertinente el venir a compartirlo hoy, porque saben, puede que a muchos no les guste "como" y el "que" escribo, pero sé que existe alguien allí afuera, que gustoso espera mi segundo libro, que sé, disfrutará leerme, mientras yo disfruté escribirle.

Ahora sólo me queda entender cual será mi rumbo, que licenciatura elegir en la cual pueda seguir escribiendo, en la cual trabajar con lo que disfruto y hago bien sea un juego de todos los días.

Ana Karen Carrillo Rivera.

lunes, 21 de enero de 2013

Requisitos: examen artístico...

No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, llegó por fin el 21 de Enero, la fecha más esperada por mi desde el Noviembre pasado, ¿el motivo? el dictamen de la lista de aceptados a la Universidad de Guadalajara. 
Hace no muchos años me encontraba en la misma situación, frente a una computadora revisando el dictamen, en ese entonces fui aceptada en la facultad de filosofía, les diré, fue maravillosa esa etapa de mi vida, pero quién lo diría, tres años después estaría igual, esperando ser aceptada, esta vez en la licenciatura en artes visuales para la expresión fotográfica. 

Como muchos ya sabrán para este tipo de carreras  la UDG realiza dos evaluaciones, la de conocimiento, que es aplicada para todos los que aspiran a ser parte de la comunidad UDG, y una evaluación artística, para los que hemos decidido encaminar nuestras vidas al mundo del "arte". Pues bien, cuando presenté mi segunda evaluación supe que no quedaría, no es que sea vidente ni mucho menos, es sólo que uno conoce muy bien sus capacidades, sabe lo que contesto en el examen. 

Hoy por la mañana me senté frente a la computadora, no mentiré, en el fondo, muuuuuy en fondo guardaba un pequeño gramo de esperanza, tal vez me hubiera gustado escribirles desde otra situación, desde ese gramito de esperanza, pero no es así,  lo cierto es que se esfumo, voló cual suspiro, ya habrán adivinado, fui rechazada (que fea palabra, "rechazado") fue triste, no diré que desgarrador, pero si triste. 
No aprobé el examen artístico, y lo cierto es que tampoco entré por el puntaje. No diré que mi suma de 150   y tantos puntos es mediocre, es mala pero no mediocre,  sé que pude lograr más puntaje,  pude haber rendido más si en verdad me hubiera aplicado con el espacio "matemático" del examen, todo recaía en eso, muchos ya saben que mi promedio de la preparatoria no es el mejor, así que todo el peso cae en la evaluación de conocimiento. Hace exactamente un semestre pude haber entrado con ese puntaje, el mínimo para el ciclo 2012b fue de 130, este semestre el último aceptado fue de 165 y algo con un total de aspirantes de 200 y algo. ¿Qué pasó en un semestre para que una carrera a la cual la demanda no le afectada halla aumentado más de la mitad de aspirantes? No lo sé, me asusta pensar que el próximo semestre será igual.

Les dije "tal vez me hubiera gustado", y digo tal vez por que hace una semana la duda de saber si era o no la licenciatura ideal me carcomía, quizá por eso hoy me encuentro tranquila, pensativa, intrigada de la vida. Quizá fue lo mejor, aunque no lo negaré, muero por estar estudiando nuevamente, sentir el rigor y la presión de los finales, ¡ay! cuanto lo extraño, cuan anhelado es estar nuevamente en la escuela, pero no quiero estudiar por estudiar, quiero estudiar algo que ame, algo que me haga transformar mi mundo día a día. 

Me cuesta un poco entender que volver a enfrentarme a los trámites de ingreso no es un fracaso, todo mi vida lo vi así, pero en terapia me dijeron que tengo que cambiar mi percepción del fracaso, le temo tanto al fracaso que a veces me quedo estática, quieta, pero no entendía que eso era fracasar, porque errar en la vida no es el fracaso, errar en la vida es al fin y al cabo vivir. 
Haré trámites en Febrero nuevamente, ¿a fotografía? aún no lo sé, tal vez, tal vez cambie, esa es una decisión que aún me falta por tomar, espero no errar, espero en verdad estar segura.

Hoy sólo me queda una  pregunta por hacer ¿cómo se pasa el día con la depresión momentánea y efímera del  post rechazo, tal vez comiendo un helado, un pastelillo de fresas, viendo películas, leyendo un libro? Espero encontrar la respuesta.


Ana Karen Carrillo Rivera. 

martes, 15 de enero de 2013

De fotografía y otras licenciaturas.


Puede que lo que en realidad me aterre de elegir una licenciatura sea el hecho de que me case con ella y descarte otras tantas que pudieron haber llenado mi ojo. 
El hecho de elegir sólo una  de entre tantas posibilidades es un poco frustrante.

"Historia del arte", "Fotografía", "Publicidad", "Artes audiovisuales", "Letras hispánicas", "Artes plásticas", "Comunicación y artes audiovisuales", "Diseño gráfico", "Ciencias de la comunicación" entre otras han llenado en gran medida mi gusto. 

Hasta hace unos meses "Licenciatura en artes visuales para la expresión fotográfica" había sido la gran reina entre estas licenciaturas, me levanté una mañana y dije "esta será la que haga que retome nuevamente mi vida escolar", dejando de lado todos los temores que conllevan el estudiar este tipo de carreras para cualquier joven adulto de clase media baja. ¿Cuáles? el costo de la carrera, el costo de los materiales, el costo de la vida día a día de vivir en un país con alto índice de delincuencia que por lo cual no puedes salir todos los días con cámara en mano, y sobre todo el típico "¿y después de la escuela, esto me servirá para mantener los gastos necesarios de la vida?"
No es que  exista la licenciatura o ingeniería perfecta en la cual todos estos miedos al mínimo soplido desaparezcan, pero siendo honestos sí existen licenciaturas que tienen menos gastos o gastos menos fuertes y sobre todo tienen más campo profesional. 

Sin hacer más rodeos, estamos a 15 de Enero, faltan escasos 6 días para que el dictamen de la universidad sea publicado, no les voy a mentir, me carcomen los nervios, los temores, la idea de quedar o no quedar, ambas, me aterran. 
Es sencillo, hoy día no estoy del todo segura si en realidad debí haber hecho trámites a fotografía, o de no quedar perderme la oportunidad de conocer más acerca de ese maravilloso mundo visual. 
¿Miedo al fracaso? Como la mayoría, va creciendo desde que vamos al preescolar. 



Me frustra mucho el hecho de elegir o de tener gusto por licenciaturas con alto costo escolar y con poco campo laboral. 

Podría estudiar historia del arte, pero me aterra no poder encontrar trabajo.


Sólo tengo que esperar que llegue el 21 de Enero, saber si quedé o no, y empezar de cero, en cualquiera de las dos opciones, es empezar de cero.


Me gustaría ser como la mayoría que supo de que estudiar desde el principio, de verdad, a ellos yo los admiro.


Espero con ansias el dictamen. 


Ana Rivera. 

El grafógrafo [Salvador Elizondo]

"Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo."

El grafógrafo.

Salvador Elizondo.