lunes, 21 de junio de 2010

¿Cuál es el pretexto más hondo para amar?







Carlos fuentes (Gringo viejo)

martes, 8 de junio de 2010

Sin titulo...

Este es un pequeño regalo que le hago a un amigo un tanto lejano...pero creo que amigo al fin y al cabo.

En ella viene incluida una segunda historia...espero puedan decifrarla.


“El deseo ardiente sonreía para sentir con la nueva idea de poseer. Esa mirada perdida y perversa que intentaba no apagarse y sin embargo lloraba, quizás por sentir, quizás por desear, sea por lo que sea nada lograba ahogar aquella idea, y es que tenia mucho estancada que no quería sentir menos, por lo cual comienza a acariciar, a tentar a alguien. El deseo intentaba cogerla con sus brazos transparentes. Jugaba. Buscaba con desesperación esa silueta y sentía que cazaba a un pequeño venado, es que corría sin detenerse, pero él era paciente, usaba sus sentidos, botaba y desechaba todo lo que no le era útil. No podía alcanzar eso que lo hacia vibrar, y creía que podría explotar y sentirse apagado nuevamente si no la lograba alcanzar, y jamás sentirse enamorado, enamorado de esa sensación que lo hacia perderse, esa sensación que amaba y que era excitante, la alcanzo e hizo una regla, la única regla del juego es que no puede prohibir. Su silueta se podía ver a través de la luz de la luna, era inconfundible aquella mancha que tomaba el cuerpo de un “Él”, y a lo lejos la adrenalina se veía correr hacia el. Se notaba desesperada para llegar a aquel lugar, a aquella cama. Su presencia parecía que encendía el cuarto. Esa idea parecía estar loca, a pesar de ser arrogante era encantadora, su figura tenia el tinte del color azul turquesa que exhalaba las aguas del mar… sal. Aquel deseo ardiente temía que todo fuera un sueño, que esa idea fuera una especia de espejismo por la necesidad que tenía, su miedo era tal que parecía que le temía a la vida misma. El deseo no quería que la noche acabara, quería que el momento fuera eterno, esa idea tan buena solo se dejaba llevar por aquel deseo ardiente. La adrenalina se acercaba… disfrutaba de esa carrera que recorría hacia ese deseo, su silueta era color rojo, su cuerpo parecía extraño, tenía algo que la hacia lucir tan perfecta, tan magnifica. La idea sentía que la adrenalina corría hacia donde estaban ellos, temía voltear a comprobar que se acercaba, mejor prefería verlo a el, a ese deseo que la había cazado. La adrenalina se acercaba cada vez más a cada paso enloquecía más, a cualquier lugar que se moviera lo inundaba de sudor…su silueta era de una mujer , sobre todo se distinguían sus senos, a el, el momento le parecía tan perfecto, que le agradecía a la luna, y esta servidora de pasiones le regalo un baño de calor y más calor, pero el tiempo no perdona, la adrenalina se acercaba, la idea no entendía por que sentía temor de la adrenalina…perfectamente, a lo cerca, se notaba ya que no tenia oportunidad alguna…el deseo, la idea y la adrenalina fueron uno, explotaron, llegaron al punto donde sentir es más sensible, donde las pasiones logran encontrarse y seguir deseando...”

Ana Karen Carrillo

Safe Creative #1006086547902

viernes, 2 de abril de 2010

Suspiros al aire...

Extiende tus brazos, toca tus pulmones e inhala mi presencia...
Siente por un momento que no estamos locos, que mueves objetos con sólo desearlo...
Ilustra lo insípido de la vida y tíñelo de color...
Escucha mi voz, mantente de pie, respira una vez más...cambia tu final.
Ana Karen Carrillo.




Safe Creative #1004035900778

viernes, 12 de marzo de 2010

Sin título


Joel sentía que el día pasaba con mucha tranquilidad, sin ninguna novedad camina por Chapultepec soñando con adquirir una casa por aquella zona, que dicen es maravillosa, inmutado del mundo exterior se adentraba cada vez más a sus adentros, imagina una vida en Guadalajara, sin necesidad de ir y venir desde Tlaquepaque, sin sentir que su vida se perdía en tantas horas en el camión...imaginaba como sería una vida en Chapultepec, un jardín hermoso, lleno de plantas y un árbol en el cual pudiera sentarse bajo su sombra a leer un poco de mucho, un poco de nada, tal vez solo a perderse bajo las notas musicales, de algún artista que le gusta, tener a su querido Buda Chef, un labrador color miel, con su educación bien formada, a base de cariño y comprensión. Joel soñaba con un jardín,  libros, música y su mascota dentro de una linda y acogedora casa en Chapultepec, pero sin embargo aún sentía adentro un vacío, un vacío frió y atemorizante, trata de entender el por qué, el por qué de ese vacío, ese frió; un claxon interrumpe sus sueños, lo hace regresar a la realidad, se sintió abatido y desesperado, gira sobre sus pasos e inesperadamente choca con ella...ELLA, eso es lo que necesito, lo que me hace falta, ella, sus ojos deslumbrantes con vida, esos ojos que miran con sinceridad, con calor...esos labios que tendrían que abrirse todas las mañanas para darme los "buenos días" y un "amor", esos labios que parecen tan frágiles  con los que besaría, me besaría...esas manos, esa piel, para poder rozar en ella mis deseos, sus deseos, encender en su cuerpo las pasiones apagadas hace ya años, pasar mis dedos en sus cabellos, lacios y enmarañados, conocer su aroma en todas y en cada una de las mañanas, besar las puntas de sus dedos en cada anochecer, quizá poder robarme un poco de ella en cada comida, caminar junto a ella, llevar a Buda Chef al parque y perdernos bajo el césped,  inhalar sus suspiros y conocerla en cada aseo diario, bañarme con ella y unir nuestras vidas con un "hasta mañana" por las noches en la cama...un "disculpe" interrumpió sus sueños nuevamente.


Ana Karen Carrillo




Safe Creative #1003135742844

El grafógrafo [Salvador Elizondo]

"Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo."

El grafógrafo.

Salvador Elizondo.