viernes, 25 de enero de 2013

Bitácora del olvido

Día 30
A un mes de alejarme de él, de extirparlo por completo de mi vida, de ser fuerte y valiente, me he dado cuenta que lo podré olvidar, que a pesar de ver su huella en mi dedo pulgar lo dejaré atrás.

Él ya no es  mi adicción, por el momento, el amargo de sus besos no me hacen falta.

lunes, 21 de enero de 2013

Requisitos: examen artístico...

No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla, llegó por fin el 21 de Enero, la fecha más esperada por mi desde el Noviembre pasado, ¿el motivo? el dictamen de la lista de aceptados a la Universidad de Guadalajara. 
Hace no muchos años me encontraba en la misma situación, frente a una computadora revisando el dictamen, en ese entonces fui aceptada en la facultad de filosofía, les diré, fue maravillosa esa etapa de mi vida, pero quién lo diría, tres años después estaría igual, esperando ser aceptada, esta vez en la licenciatura en artes visuales para la expresión fotográfica. 

Como muchos ya sabrán para este tipo de carreras  la UDG realiza dos evaluaciones, la de conocimiento, que es aplicada para todos los que aspiran a ser parte de la comunidad UDG, y una evaluación artística, para los que hemos decidido encaminar nuestras vidas al mundo del "arte". Pues bien, cuando presenté mi segunda evaluación supe que no quedaría, no es que sea vidente ni mucho menos, es sólo que uno conoce muy bien sus capacidades, sabe lo que contesto en el examen. 

Hoy por la mañana me senté frente a la computadora, no mentiré, en el fondo, muuuuuy en fondo guardaba un pequeño gramo de esperanza, tal vez me hubiera gustado escribirles desde otra situación, desde ese gramito de esperanza, pero no es así,  lo cierto es que se esfumo, voló cual suspiro, ya habrán adivinado, fui rechazada (que fea palabra, "rechazado") fue triste, no diré que desgarrador, pero si triste. 
No aprobé el examen artístico, y lo cierto es que tampoco entré por el puntaje. No diré que mi suma de 150   y tantos puntos es mediocre, es mala pero no mediocre,  sé que pude lograr más puntaje,  pude haber rendido más si en verdad me hubiera aplicado con el espacio "matemático" del examen, todo recaía en eso, muchos ya saben que mi promedio de la preparatoria no es el mejor, así que todo el peso cae en la evaluación de conocimiento. Hace exactamente un semestre pude haber entrado con ese puntaje, el mínimo para el ciclo 2012b fue de 130, este semestre el último aceptado fue de 165 y algo con un total de aspirantes de 200 y algo. ¿Qué pasó en un semestre para que una carrera a la cual la demanda no le afectada halla aumentado más de la mitad de aspirantes? No lo sé, me asusta pensar que el próximo semestre será igual.

Les dije "tal vez me hubiera gustado", y digo tal vez por que hace una semana la duda de saber si era o no la licenciatura ideal me carcomía, quizá por eso hoy me encuentro tranquila, pensativa, intrigada de la vida. Quizá fue lo mejor, aunque no lo negaré, muero por estar estudiando nuevamente, sentir el rigor y la presión de los finales, ¡ay! cuanto lo extraño, cuan anhelado es estar nuevamente en la escuela, pero no quiero estudiar por estudiar, quiero estudiar algo que ame, algo que me haga transformar mi mundo día a día. 

Me cuesta un poco entender que volver a enfrentarme a los trámites de ingreso no es un fracaso, todo mi vida lo vi así, pero en terapia me dijeron que tengo que cambiar mi percepción del fracaso, le temo tanto al fracaso que a veces me quedo estática, quieta, pero no entendía que eso era fracasar, porque errar en la vida no es el fracaso, errar en la vida es al fin y al cabo vivir. 
Haré trámites en Febrero nuevamente, ¿a fotografía? aún no lo sé, tal vez, tal vez cambie, esa es una decisión que aún me falta por tomar, espero no errar, espero en verdad estar segura.

Hoy sólo me queda una  pregunta por hacer ¿cómo se pasa el día con la depresión momentánea y efímera del  post rechazo, tal vez comiendo un helado, un pastelillo de fresas, viendo películas, leyendo un libro? Espero encontrar la respuesta.


Ana Karen Carrillo Rivera. 

martes, 15 de enero de 2013

De fotografía y otras licenciaturas.


Puede que lo que en realidad me aterre de elegir una licenciatura sea el hecho de que me case con ella y descarte otras tantas que pudieron haber llenado mi ojo. 
El hecho de elegir sólo una  de entre tantas posibilidades es un poco frustrante.

"Historia del arte", "Fotografía", "Publicidad", "Artes audiovisuales", "Letras hispánicas", "Artes plásticas", "Comunicación y artes audiovisuales", "Diseño gráfico", "Ciencias de la comunicación" entre otras han llenado en gran medida mi gusto. 

Hasta hace unos meses "Licenciatura en artes visuales para la expresión fotográfica" había sido la gran reina entre estas licenciaturas, me levanté una mañana y dije "esta será la que haga que retome nuevamente mi vida escolar", dejando de lado todos los temores que conllevan el estudiar este tipo de carreras para cualquier joven adulto de clase media baja. ¿Cuáles? el costo de la carrera, el costo de los materiales, el costo de la vida día a día de vivir en un país con alto índice de delincuencia que por lo cual no puedes salir todos los días con cámara en mano, y sobre todo el típico "¿y después de la escuela, esto me servirá para mantener los gastos necesarios de la vida?"
No es que  exista la licenciatura o ingeniería perfecta en la cual todos estos miedos al mínimo soplido desaparezcan, pero siendo honestos sí existen licenciaturas que tienen menos gastos o gastos menos fuertes y sobre todo tienen más campo profesional. 

Sin hacer más rodeos, estamos a 15 de Enero, faltan escasos 6 días para que el dictamen de la universidad sea publicado, no les voy a mentir, me carcomen los nervios, los temores, la idea de quedar o no quedar, ambas, me aterran. 
Es sencillo, hoy día no estoy del todo segura si en realidad debí haber hecho trámites a fotografía, o de no quedar perderme la oportunidad de conocer más acerca de ese maravilloso mundo visual. 
¿Miedo al fracaso? Como la mayoría, va creciendo desde que vamos al preescolar. 



Me frustra mucho el hecho de elegir o de tener gusto por licenciaturas con alto costo escolar y con poco campo laboral. 

Podría estudiar historia del arte, pero me aterra no poder encontrar trabajo.


Sólo tengo que esperar que llegue el 21 de Enero, saber si quedé o no, y empezar de cero, en cualquiera de las dos opciones, es empezar de cero.


Me gustaría ser como la mayoría que supo de que estudiar desde el principio, de verdad, a ellos yo los admiro.


Espero con ansias el dictamen. 


Ana Rivera. 

sábado, 22 de diciembre de 2012

Sin motivo ni razón.

Allí estaba yo, mirando por la ventana, fugada del mundo exterior, estaba tan dentro de mi que me valió un par de minutos darme cuenta de lo sucedido...



Siempre lo intenté, a veces lo lograba, otras tantas no pasaba de una sonrisa fingida. Perdón, me refiero a ser feliz, yo hacía todo lo posible o alcanzable para serlo, nunca lo fui del todo. Siempre encontraba algún defecto que me hacía morir por dentro, marchitarme, siempre había algo, cierta facción en el rostro, algún pliegue en mi cuerpo, algún olvido o deterioro mental, educativo o sentimental que me hacía frustrar.


A mis 21 años ya había hecho mía una frase de mi escritor favorito, Fadanelli decía en uno de sus libros "Veinte años de frustraciones lo convierten a uno en viejo prematuro", yo estaba así, frustrada y añejada a mis 21, ¿qué terrible no?  hasta cierto punto uno aprende a vivir con ello, lo terrible resulta cuando se desborda y ya nada puede contenerlo, nada.

Solía sentarme a escribir cada tercer o cuarto día, no tenía la ambición ni la pretensión de ser leída y entendida por lectores regados en el mundo, no deseaba ser famosa y leída en veinte idiomas, sólo quería escribir, era como una especie de catarsis, corrijo, no era una especie, era catarsis. Cuando deslizaba mis dedos sobre el teclado o envolvía con ellos algún bolígrafo o lapicero el mundo dejaba de existir, era yo y mi imaginación, era yo y mis sentimientos, era yo y mis creencias, mis pensamientos, mis ideales, mis elocuencias, mis sinsentidos, era yo y nadie más, dejaba de lados los miedos, los temores a vivir. Tal vez, no lo sé, podría decir que esa fue la etapa más feliz, más pacífica de mi vida. Como dije, "solía". Nada es eterno, nada dura lo necesario para ser feliz por siempre. Era mi  respiro y me lo quitaron, ¿porqué les cuesta trabajo entender a esos pseudointelectuales de sofá que todos tenemos derecho a escribir, tener nuestro espacio, tener el ánimo de sentarse y regar palabras, a veces sin sentido, sólo para liberarnos de nuestros propios demonios? ¿porqué les cuesta trabajo asimilar que el hecho de escribir no significa querer ser famoso, pasar del anonimato, ser alguien? 


Al quitarme eso, fue como si me hubiesen extirpado mis ganas, mis fuerzas, mis ánimos de vivir. ¿Agradecerles? No lo sé, puede que gracias a ellos me atreviera a hacerlo.




Me costó recuperarme, entender que las letras no  son el "todo" de mi vida fue tardado, pero lo logré. Comencé a fotografiar. Fue como una luz, un brillo nuevo, me encanto. Lo he dicho, nada dura lo necesario. Nuevamente destruyeron mi mundo. Mi flaqueza creció, cada día, cada amanecer era cansado, era asfixiante. De nueva cuenta intenté pararme, fue lo mismo con la lectura, esas personas que creen que por no aprenderte las líneas al pie de la letra puedes ser considero una basura, ¿donde aprenden a ser seres tan hostiles? 

Nadie sabe el verdadero significado de "vive y deja vivir", eso me asusto siempre.

No puedo culpar a nadie ajeno a mi, soy yo la única culpable, me culpo a mi misma por mi debilidad, por mi falta de entereza, por mi falta de amor propio. La culpa, tal vez no exista, tal vez sea eso que inventamos para sentirnos seguros de algo, de la propia culpabilidad, tal vez las cosas tienen su propio eje y todo pasa porque tenía que pasar. 


Estaba tan sumida en mi misma que no me di cuenta en que momento se lleno todo y el cataclismo interno comenzó, era ya para ese entonces una especie de maquina sin vida propia, actuaba automáticamente, sin motivo ni razón. Para ese entonces mi vida se vació y a la vez se lleno de motivos para no vivir, para no enamorarme, para no soñar, para no luchar. Ya en esas fechas nada hacía que escapara del mundo y  de mis miedos, nada.

Todo pasó tan rápido, fui a la papelería, compré un cúter, llegue a casa, le dije "buenas noches, te amo" a mamá, la abracé y la besé, fui a mi habitación, cerré la puerta, me recosté, olí a mi peluche preferido, cerré los ojos y sin sentir dolor taje el antebrazo izquierdo, una línea sesgada y profunda ceso de ser nada para pasar a ser parte de mi cuerpo, las sábanas de mi cama comenzaron a humedecerse, sentí el frío de mi sangre. Me quedé dormida. 

Desperté en la habitación de un hospital, el olor a medicamentos me hizo vomitar, me incorporé de la cama y noté un vendaje en mi antebrazo izquierdo.
Allí estaba yo, mirando por la ventana, fugada del mundo exterior, estaba tan dentro de mi que me valió un par de minutos darme cuenta de lo sucedido...olvidé ponerle seguro a la puerta. 


Ana Karen Carrillo Rivera. 

El grafógrafo [Salvador Elizondo]

"Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo."

El grafógrafo.

Salvador Elizondo.