miércoles, 24 de agosto de 2011

Sin título...

Él amaneció a mi lado, con mi aroma impregnado en su cuerpo, con el café en los sueños y con sus caricias tatuadas en mi piel...
Amaneció con mi canto en su pecho, sonriendo con besos; amaneció con su pureza, con su virginidad perdida...
Amaneció con mi experiencia en sus manos, su cuerpo, los ritmos; amaneció con la luna en cuarto menguante, con los deseos y las estrellas....
Amaneció con el sol ausente...



Ana.

sábado, 13 de agosto de 2011

A las “a” de mi vida. A mis amigos…

¿Y que tal que hoy quisiera dedicarle un par de palabras a esa letra maravillosa que llena e inunda mi vida?

Lo bueno de tener eso que llamamos IMAGINACIÓN  es que no le debo de pedir a nadie el permiso de hacer con mis ideas lo que quiera, así que simplemente les diré a mis “A” preferidas que las AMO, que a pesar de estar lejos, y a veces tan cerca y distantes, podemos salir a adelante. Que esas “a” que están a mi lado todos los días son parte fundamental de mi vida.
Qué no importa si una tormenta nos llega a mojar el corazoncito, los ojitos o las ilusiones mismas, estamos con nuestras grandiosas “a” por delante dándonos ánimos. Que sin importar la hora, el día o fecha, están allí.
A esas lindas “a” que en realidad poco conozco y que en tan poco tiempo se han convertido en algo importante, en algo, que estoy segura, duraran a mi lado, duraran en el alma.

A esas “a” que junto con los mías, mis propias“a”, hacemos que el mundo tiemble, que el mundo sepa que aquí existimos, que aquí vivimos y que aquí seguiremos por  y para siempre. A esas “a”  que me estiman y que estimo, a esas maravillosas PERSONAS que en sus nombres siempre llevan la ardiente y alegre  “a”, a esas personas que llamó AMIGOS…

Ana.

viernes, 17 de junio de 2011

¿Y los converse?

Las gruesas gotas de agua caen sobre mi cuerpo, a lo lejos solo distingo el sonido del agua cayendo por el drenaje, mis oídos están tranquilos, hace tiempo que no se sentían tan en paz, tan agudos pero a la vez tan fugitivos del escenario, están inertes en su propio mundo. Mi mente sigue en blanco, o es eso lo que yo quiero creer, dejar de pensar y solo actuar, dejar de lado pasiones, sentimientos e ideas y solo actuar por el mero instinto de supervivencia. Salgo de la regadera y seco mi cuerpo con una toalla color verde olivo, la extiendo sobre mis brazos y una sonrisa fugitiva se logra marcar sobre mi rostro, recuerdo Tapalpa... (¿y tu?)

Me tiro sobre la cama, me quedo sin prenda alguna, el frescor de mi habitación reina en aquel momento y no quiero romper la delicada sensación de alivio en mi cuerpo, siento como los músculos se aflojan, siento como la humedad de mi cuerpo comienza a desvanecerse y con ella pequeños fantasmas que me han sigo a lo largo de mi vida. Decido por fin vestirme, tomo lo primero que veo en el armario sin importar el color o la textura de las prendas. Camino hacia el librero y reconozco el color azul de una libreta un poco olvidada, una libreta que representa una parte importante de mi vida, es algo parecido a un diario, pero es algo más significativo, en esa libreta se encuentra mi historia de vida…son todos los textos que he escrito, todos y cada uno de ellos, sin excepción. Me recuesto en el suelo tibio por este calor y hojeo aquel cuaderno entintado con historias; llego por fin a la que buscaba, fechada en un 3 de Enero de 2010 la historia comienza con el título “La chica de los converse”…sonrío, es una historia ya conocida por muchos, leída en mi blog y en la revista “los nadie”, y me da risa el hecho de que pocos sepan que soy yo. La chica de los converse, esa niña que paseaba por las calles céntricas del D.F., el chavo de la chamarra marco 4 años y medio de mi vida son reales. Dejo caer la libreta al suelo y suspiro, ¿Quién conoce nuestra historia? me interrogo, “las calles del D.F., los parques de Guadalajara, Tapalpa y la Selva Chiapaneca, tu casa y la central de autobuses… tu y yo”

Me pongo a pensar si la pregunta es correcta, si es correcto hablar de “historia” y llego a la conclusión de que lo es, ¿sabes por qué?, porque eso somos, una historia, una gran historia, porque hay historias de vida que llegan a su fin, que son mejor frenarlas antes de que comiencen a herir, antes de que lo bello se torne cruel y terrible, antes de que te hagan llorar nuevamente.
Recuerdo la plática que tuvimos el día que viajaste a Chiapas, y aún puedo citar nuestras palabras…-Las segundas partes no son buenas, a menos de que sean de una obra teatral-, -o la segunda parte de un libro.- Ahora no se si sea cierto lo que dijimos, honestamente no sé si las segundas partes en verdad existan. Me pongo a pensar que desde tu regreso me he dado cuenta de que las cosas deben frenar, porque a pesar de que fuimos importantes el uno para el otro ya no somos los mismo, ya no podemos seguir aferrados a las “historias”; -vos puedes contar conmigo y yo con vos- tus palabras de hace unos meses, y ahora yo te digo lo mismo, puedes contar conmigo, sin importar las cosas y las circunstancias sabes que puedes contar conmigo… pero siendo compañeros de vida. No sé si te quedes en Guadalajara muchos años o regreses nuevamente a buscar la libertad, pero si sé que la chica de los converse y el chavo de la chamarra han firmado el FIN de esta historia…lo siento, pero es lo mejor, y lo sabes.

En el suelo de mi habitación yacen la libreta azul y una pluma de tinta negra, ahora leo nuevamente a la chica de los converse, pero esta vez fechado un 17 de junio de 2011 intitulada “¿y los converse?”, y esta vez ella ya no llora ni espera la promesa, ella sonríe en paz, tranquila y feliz…esta vez ella ah dejado un fantasma atrás. Una historia por fin culminada.

sábado, 14 de mayo de 2011

Carta de Miguelito a Mafalda (Anónimo)

Ayer me preguntaba sobre lo que será de nosotros en unos años más, que será de mis amigas, de mis amigos, de mi familia e inclusive de mis enemigos, me ponía a pensar que tal vez todos nos abremos olvidado, y que tal vez solo yo recuerdo lo que vive en estos tiempos... levante la mirada y vi en mi guardarropa una vieja carta que tengo transcrita allí, es una carta que hallé en la Web hace unos años, circula hoy día, eso es seguro, una carta anónima dirigida a Mafalda, esa pequeña niña con preguntas grandiosas, con reflexiones que llenan tu pensamiento de dudas y de grandes ideas, esa pequeña niña que Quino creó hace ya más de 4 décadas, el portavoz es Miguelito, el pequeño niño con cabello de lechuga (según escriben por allí) que llena de puerilidad y sinceridad sus más intimas reflexiones... Uso mucha palabrería, siendo que esta carta habla por si misma, una carta escrita a Mafalda tras cumplir 40 años...


" Querida Mafalda:

En este día tan especial me acordé de tu cumpleaños...¡Como pasa el tiempo! Nacimos en el corazón de un país que soñaba.

¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!

Nos tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza...

Ayer me preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa, no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar de Tuyú, me acuerdo todavía cuando la presentaste a tus padres...Era vivaracha y quemadita por el sol de febrero. ¿dónde vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante la dictadura? Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río de la Plata...Me cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive? ¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?

¿Que fue de Susanita? ¿Se casó? ¿Pudo realizar su vocación de ser madre? La imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del marido (un hombre bajo y calvo) en una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer nieto, realizada como tantas comunes mujeres....

Supe de Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, mumurando palabras incoherentes, abandonado como un mendigo en una estación de trenes, triste y abatido como tantos....

Sé que Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y que habla a los turistas de Fidel y de la revolución con el mismo entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires...

A Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de Milano. Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los últimos años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja...

Y vos, querida amiga, ¿como estás? Hace tanto tiempo que no tengo noticias tuyas. Sé, por otros, que seguís escuchando la radio, que lees los diarios del mundo, que te duele el Irak como te dolía Vietnam, sé que trabajas para la FAO por los pueblos del hambre, que estás indignada por la prepotencia de Bush. Me llegó tu pedido para juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que siguen las reuniones en tu casa de París, que estás confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo...

En fin, Mafalda, sé lo suficiente como para saber que seguís viva, viva en el alma, niña como siempre...De parte mía sigo escribiendo siempre, renegado porque me falta tiempo; creyendo, como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo oportunidades por manifestar mis ideas. Algunos días estoy triste y deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza...El mundo no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra patria. A veces, cuando miro el globo terráqueo encuentro tu mirada, pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan, de los que no se conforman, y de los que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia...Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, querida amiga, por otros 40 años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.

Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.

Miguelito."




El grafógrafo [Salvador Elizondo]

"Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo."

El grafógrafo.

Salvador Elizondo.